La Natividad de Juan Bautista
Por: Obispo Antonio González Sánchez | 2018-06-24 04:32:51

En el ritmo de la Liturgia de la Iglesia Católica se sigue celebrando el tiempo llamado “Ordinario”. Pero este domingo se celebra la Natividad de San Juan Bautista. 

La figura de Juan el Bautista, como la de otros personajes del Nuevo Testamento, está en función del mesianismo de Jesús. Es decir, en la lógica del Evangelio no existen imágenes autónomas ni personajes independientes, y la del Bautista no es la excepción. Se debe reconocer que posee una personalidad propia, fuerte y atractiva, es un personaje original, su vocación y su misión están inscritas en el contexto de la predicación del Reino de Dios.

Es el Profeta, el primero en aparecer después de muchos siglos sin la presencia de uno en medio del pueblo. Es el Profeta de fuego, la voz que quema con sus oráculos, convence por lo que dice y cómo lo dice. No es como los otros, profetas oportunistas, que han aparecido coyunturalmente, anunciando calamidades y amenazando al pueblo; ofreciendo el perdón, con tal de que la gente incauta los llene de dádivas y limosnas destinadas a calmar la “ira de Dios” o sus propias necesidades.

Era hijo del sacerdote Zacarías y de una mujer estéril llamada Isabel, ambos de edad avanzada. Que su nombre fue revelado por el ángel Gabriel a Zacarías: “Juan es su nombre”. El texto del evangelista San Lucas ofrece los datos necesarios para conocer a Juan el Bautista y saber con certeza que “la mano de Dios estaba con él”. San Pablo describe su misión de manera precisa: “Dios hizo nacer para Israel un Salvador, Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia” (Hech 13, 23 – 24)

El libro de los Hechos de los Apóstoles ofrece una respuesta: “Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mi viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias” (13, 25). 

Les invito para que toda esta semana hagamos oración por la contienda electoral del próximo domingo. Para que todo se realice en paz y concordia. Que todos los ciudadanos emitan su voto razonado, pensando en las personas que mejor puedan gobernar al País y cumplir su servicio en los diferentes cargos que quieren desempeñar. Que todo sea para bien del País y de nuestra ciudad.  

Que el amor y la paz del  buen Padre Dios les acompañe siempre.