La bendición de Dios



Reflexión: “Porque es necesario que todos nosotros 

comparezcamos  ante el tribunal de    

                                                   Cristo

Para que cada uno reciba según lo que haya 

hecho mientras estaba en el cuerpo, 

sea bueno o sea malo”

Jesucristo señaló como segundo mandamiento, cuando fue cuestionado por los fariseos: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Es necesario restablecer relaciones. 

Y como Dios es Amor, entonces nuestra vida según el Señor debemos aprender a amar y vivir bajo su voluntad. Dios quiere que valoremos las relaciones y nos esforcemos por mantenerlas en lugar de descartarlas. 

Como Cristo quiere que su familia sea conocida por el amor que sienten unos por otros, el compañerismo roto es un mal testimonio para los incrédulos. Por eso Pablo sentía tanta vergüenza de los miembros de la iglesia de Cristo.

Se dividían en facciones de distinta tendencia y hasta se demandaban a juicio, por eso escribió: “Digo esto para que les dé vergüenza: Acaso no hay entre ustedes en la iglesia, nadie lo bastante sabio como para resolver el conflicto en paz entre creyentes?.

Me refiero a ti, fiel creyente en Cristo, ¿si quieres la bendición de Dios en tu vida y que te reconozcan como su hijo?; debes aprender a ser pacificador, Jesús dijo: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”.

CÓMO RESTAURAR UNA RELACIÓN

Como creyentes, Dios nos ha llamado a restablecer nuestras relaciones unos con otros. Hay siete pasos bíblicos para restablecer el compañerismo: 

1.-Habla con Dios antes que con la persona. Conversa con Dios acerca del problema.

2.- Toma la iniciativa siempre. No importa quién haya sido el ofendido. 

3.-Sé comprensivo. Usa los oídos más que la boca.

 4.-Confiesa tu parte en el conflicto. Si realmente te interesa restaurar una relación debes empezar admitiendo tus propios errores o pecados. Jesús dijo: “Debes sacar primero la viga de tu propio ojo y entonces verás con claridad la astilla del ojo de tu hermano.

 5.-Ataca el problema no a la persona. No es posible arreglar el problema si lo que te interesa es encontrar quién tuvo la culpa. Debes optar por una u otra. La Biblia dice: “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresión echa leña al fuego”.

 6.-Coopera tanto como puedas. Pablo dijo: “En cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos”. La paz siempre tiene un precio. Puede costarnos nuestro orgullo; a menudo nos cuesta nuestro egoísmo.

7.-Haz hincapié en la reconciliación.- No es realista que todos nos pongamos de acuerdo en todo.

La reconciliación se enfoca en la relación, mientras que la resolución se concentra en el problema. Vivamos un compañerismo que edifique, y no una rencilla que te hace vivir en pecado.

Tú apreciable lector, si no has aceptado a Cristo como tu único salvador y perdonador de tus pecados, te invito que lo hagas ahora. Él te espera con los brazos abiertos, para enseñarte una vida llena de amor, sin rencores ni enemistades hacia tu prójimo. 

Dios bendiga ricamente a nuestros lectores.