Juventud, Divino Tesoro



 

Que los jóvenes en México son el bono poblacional, eso es cierto, conforman la cuarta parte de la población en nuestro país, según CONAPO. Eso definitivamente debemos aprovecharlo. Sin embargo, eso no es todo, los chavos además de futuro representan el presente. Esto a propósito de las nuevas generaciones que nacieron prácticamente con un “nuevo ship integrado”, es decir llegaron a este mundo, en la era de la tecnología digital y la revolución que con ello significa para los que ahora somos adultos.   

Así es, quienes nacieron en los años 2000´s y todavía hasta los de 1991,  actualmente son jóvenes en edad cronológica, es decir, la gente de 29 años o menos, poseen el divino tesoro de la juventud y con ello la energía, vitalidad y esperanza de vida que representa ser joven. 

¿Quién no recuerda sus años de juventud y las rolas, modas, ídolos del momento, lo emblemático que en las distintas épocas vivieron respectivamente una de  las etapas más hermosas de la vida de todo ser humano? Pero también los retos, las aventuras, y todo lo que engloba la ‘época dorada’ de cualquier persona.  

Pero si dicen que recordar es volver a vivir, aunque uno que otro suspiro se escape de nuestro rostro con dejo de nostalgia que con su paso deja grandes momentos, como también enseñanzas profundas al decirle adiós a la juventud divino tesoro. 

Estimado lector,  aquí el único adiós, que debemos hacer es a la forma de pensar en grado de cerrazón, que es lo que en verdad nos haría ‘viejos’,  me refiero a la denostación y hasta mofa que se hace de los “ninis”,  si de los chicos a quienes se les condena públicamente por no estudiar ni trabajar. ¿Nos hemos preguntado, la causa o razón de fondo por el que no lo hacen? Y el grave daño de estigmatizar a la ‘sangre nueva’ y con esto estaríamos perdiendo nosotros la oportunidad de detonar el potencial productivo que nos conviene como sociedad. 

Todo joven hombre o mujer, merece una oportunidad de estudio y de trabajo, y algo más: Todos queremos que nos vaya bien en la vida, no conozca a nadie que desee lo contrario. Así que los muchachos, cuando no tienen esas oportunidades, en el caso del estudio, o es por ausencia de apoyo moral de su familia, o bien por la falta de democratización de los recursos públicos en la infinidad de becas y apoyos económicos para la educación. Eso también hay que decirlo.  

Los tiempos han cambiado las prácticas, y si antes un joven no contaba con el apoyo de su familia, simplemente no tendría un futuro de posibilidades, más que dedicarse a trabajos mal pagados y hacer de su vida algo que ni en sus pesadillas más terribles hubiera concebido, al verse obligado a irse de migrante, (con todo el respeto que nos merecen los migrantes) atravesando por circunstancias en extremo difíciles, siendo esto solo un ejemplo de lo que hablo.  

Ahora bien, el trabajo es un derecho y un deber de toda persona y los jóvenes que no estudian,  no tendrían por qué buscarse uno, sino en exigir con buenas calificaciones a través de sus padres o tutores un crédito educativo o bien una beca para echar andar su proyecto de vida, pero ahí también se “cuecen habas”, cuando nos percatamos de los privilegios y hasta los viajes al extranjero a costa del erario público destinado para la educación que recibe hijos, ahijados o parientes de quienes muchas veces manejan los fondos. ¿Esto le parece justo? 

Por ende, celebro y felicito al mismo tiempo a los jóvenes que me honraron pidiéndome los acompañara esta semana que pasó a su ceremonia de graduación, donde pude constar que pese a ser “niños de escasos recursos” que viven en zona rural alejada, donde tanto para entrar como para salir de dicho pueblo, es realmente complicado tanto como  tener una oportunidad de estudiar y adquirir  en el futuro un trabajo digno que compense esfuerzo, dedicación y entrega de sus años. 

Me refiero a los jóvenes estudiantes de la Secundaria Federal No 29 de Mina, Nuevo León, ubicada al Nororiente de dicho Entidad hasta donde  me trasladé primero para darles clases, luego para brindarles el apoyo moral deseándoles el mayor de los éxitos en el siguiente escalón, conminándolos uno a uno a seguir preparándose, hasta lograr hacer una carrera profesional. 

Lo dicho, “Los jóvenes están llamados para grandes cosas, está en su decisión realizarlo, y de atreverse deberá ser con suficiente preparación, digno de un papel excepcional.” 

Por eso, no solo critiquemos o aplaudamos, también apoyemos a nuestros chavos, porque poseen juventud divino tesoro. 

 

 La Autora es Escritora y Activista, Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C.  Impulsora de Sala de Lectura Infantil y Juvenil.   Miembro de Comité Plural Noreste de México.