Grave desmantelar SADER



 

Tamaulipas es un importante estado agropecuario, cada año se siembran 1.3 millones de hectáreas de granos y oleaginosas.

También hay poco más de 50 mil hectáreas de cítricos, principalmente naranja y limón. 

La ganadería tiene solamente en la especie bovina más de un millón 150 mil cabezas de muy buena calidad.

Anualmente se exportan entre 150 mil y 200 mil becerros hacia Estados Unidos, gracias a la calidad genética y sanidad.

En el caso de la agricultura, tan solo de sorgo cada ciclo se producen más de dos millones de toneladas y cerca de un millón de toneladas de maíz.

Las hortalizas también tienen una gran aportación para las exportaciones. Cebolla, tomate, chile y ocra, entre otros van al mercado estadounidense.

Para que el sector agropecuario funcione, se requiere además de los protagonistas centrales que son los agricultores y sus familias, de la presencia de los técnicos de las  instituciones gubernamentales.

Especialmente de aquellos que tienen que ver con la asistencia técnica para la supervisión de las sanidades, créditos, seguros y trámites para las exportaciones.

Es decir,  los técnicos de la SADER, SENASICA, AGROASEMEX, Secretaría de Economía, Dirección General de Aduanas, entre otros.

Hay que recordar que además de producir, Tamaulipas tiene una posición estratégica para las importaciones y exportaciones, lo que permite que los productos agropecuarios de la entidad crucen con agilidad al mercado norteamericano.

Calidad, sanidad y cercanía con los consumidores de Estados Unidos, a través de los 371 kilómetros de frontera y 17 puentes internacionales, dar esa dinámica del comercio bilateral agropecuario.

Esa situación que es una de las fortalezas de Tamaulipas puede verse afectada por una decisión errónea del Gobierno Federal de Andrés Manuel López Obrador.

Se trata del despido de cientos de técnicos y profesionistas de las Secretarías de Desarrollo Rural, SENASICA, AGROASEMEX, Secretaría de Economía, Sistema Aduanero,  entre otros.

 Diputados Federales, líderes de productores de las diversas ramas agropecuarias lanzaron la voz de alarma por los riesgos que se corren con ese virtual desmantelamiento del aparato de apoyo a la producción.

El Gobierno del Estado de Tamaulipas, que preside Francisco García Cabeza de Vaca, por cierto ganadero y conocimiento del tema, está doblemente comprometido con la defensa de los hombres del campo.

Primero, al mantener y acrecentar en la medida de lo posible el respaldo a la productividad a través de los programas estatales; así como en el respaldo de las exigencias de los productores ante la federación.

Un quebranto en la infraestructura técnica y del personal calificado de las áreas  señaladas,  serían letales para la rentabilidad agropecuaria de Tamaulipas.

Y podría en riesgo la sanidad  e inocuidad alimentarias que han costado décadas obtenerlas de manera progresiva.

Solo para poner unos ejemplos: Se dejarían de exportar entre 150 mil y 200 mil becerros;  o miles de toneladas de limón italiano, tomate o cebollas y chile.

El problema ya se veía venir con la salida de los Delegados Federales desde hace varios meses, Subdelegados y  Jefes de Programas, así como la reducción del flujo de los recursos para los principales estímulos. 

Sin embargo, es ahora con la reducción de los técnicos y operadores de ventanilla y surco, cuando la situación hace crisis.

Aún es tiempo de rectificar para el gobierno de López Obrador.  Ojalá y sus Diputados Federales e integrantes del gabinete agropecuario valoren el impacto de las erráticas decisiones anunciadas.

De haber cambios, Tamaulipas se convertiría en un polvorín. Habrá que ver la capacidad del Delegado José Ramón Gómez Leal de anticipar de una situación así, a su jefe político.

Y de los tamaulipecos encumbrados que cobran en la nómina morenista, entre ellos Héctor Martín Garza González , Oficial Mayor de la SEP;  el Senador Américo Villarreal Anaya y el Director General de Radio, Televisión y Cinematografía, Rodolfo González Valderrama. 

Aunque se trata de un asunto federal y de orden nacional, Tamaulipas sería uno de los más afectados.

Por la pérdida en la productividad y en las sanidades.