Gira saludable



 

El pasado fin de semana el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador realizó una gira de dos días por Tamaulipas.

Aunque la temática fue salud,  al acudir a supervisar cuatro clínicas rurales el Instituto Mexicano del Seguro Social,  conoció de viva voz de los tamaulipecos otros asuntos.

Estuvo en los municipios de Tula, Hidalgo y Soto la Marina gobernados por el PAN, así como San Carlos que tiene presidente del PRI.

La presencia del mandatario nacional, permitió que el gobernador del estado, Francisco García Cabeza de Vaca, tuviese un acercamiento directo con el jefe de las instituciones nacionales.

Nada como la presencia en el territorio para plantear los asuntos de mayor relevancia para Tamaulipas y su gobierno.

Hacía apenas unos días que había solicitado una audiencia para plantear el escabroso caso de la inseguridad, por algunos brotes agudos de violencia registrados en la zona ribereña y Nuevo Laredo.

Aunque hace unos días se registró una reunión regional noreste Tamaulipas-Nuevo León-Coahuila, con el gabinete federal de seguridad y la asistencia de los tres gobernadores,  poder revisarlo directamente con el presidente, es una  oportunidad sinigual.

Y el gobernador no solo abordó ese tema, sino que planteó además la necesidad de que a Tamaulipas se le brinde mayor presupuesto, precisamente por su condición de zona fronteriza, donde se captan buenos impuestos, pero también se demandan más servicios por la población fronteriza.

Este segundo punto, había sido ventilado ya ante el Secretario de Hacienda Arturo Herrera en días pasados, pero no está demás que el primer mandatario tenga la información directa de los requerimientos de los tamaulipecos.

Para que el país pueda seguir recibiendo impuestos de las importaciones y exportaciones, de Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, también requiere de mejoras en la infraestructura aduanera, carreteras, autopistas y en la infraestructura adicional de servicios.

En los diez municipios de la zona fronteriza tamaulipeca desde Nuevo Laredo a Matamoros, habitan el 52 por ciento de los habitantes de la entidad y los flujos migratorios de connacionales expulsados de regiones de alta marginación y de extranjeros, se concentra ahí.

Así como la franja fronteriza es atractiva para las cosas buenas, también lo es para las bandas delictivas.

Por tanto, además de recursos para la atención de las demandas de vivienda, servicios básicos, empleos, escuelas y servicios de salud; también son necesarios mayores recursos para la atención de la seguridad pública y el combate a la delincuencia e impunidad.

A la par de las expresiones del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que las bandas delincuenciales deben “bajarle a su acción y penar más en sus madres”, o aquella de “fuchi, fuchi y guácala”,  tienen que verse acompañadas de recursos.

Si bien es cierto que el rubro de salud fue el que recibió ya la oferta de 40 mil millones de pesos adicionales para el 2020 a fin de atender desabasto de medicinas, plazas para personal médico, mejoras en infraestructura y equipamiento,  también lo es que se tendieron puentes para atención de los otros rubros.

Será cuestión de que el gobernador García Cabeza de Vaca, sus colaboradores del gabinete de las áreas financieras y de infraestructura, así como los legisladores federales de Tamaulipas y los alcaldes de los principales municipios, trabajen en equipo para que en la revisión del presupuesto con las Secretarías a nivel federal y  la Cámara de Diputados, para que esen menos los recortes a la entidad.

Es ahí donde deben darse los cabildeos y los políticos tamaulipecos muestren  sus buenos oficios, para que los recursos federales fluyan a Tamaulipas. Por encima de diferencias políticas y partidistas.

Tamaulipas puede ser una locomotora para el desarrollo del noreste y otras regiones del país, pero requiere de los recursos para ser esa pieza clave en ésta etapa de bajo crecimiento y amenazas de recesión.

Y López Obrador y Cabeza de Vaca, lo saben. Falta que se refleje en el presupuesto  2020.