“Fundación y apogeo de la Unión Nacional Sinarquista...”
Por: Francisco Javier Álvarez de la Fuente | 2018-05-26 03:21:02

Enfatizar aquí el contexto en el que el sinarquismo surge: La Unión Nacional Sinarquista (UNS) nació con un doble fin: 1) Seguir los lineamientos de la Rerum Novarum, de León XIII, sobre la participación de los católicos en la política, y 2) Hacer frente a los embates secularizantes del gobierno posrevolucionario mexicano. Esta agrupación reunió, principalmente, a los campesinos católicos comprometidos y aquellos que no se beneficiaron con el reparto agrario. La ideología del sinarquista promovió los valores católicos y atacó a los principales detractores de la iglesia romana a nivel mundial y nacional tales como el comunismo, el liberalismo protestante, la revolución y sus secuelas. La derrota de José Vasconcelos como resultado de un fraude en las Elecciones extraordinarias de 1929; la emergencia del Partido Nacional Revolucionario y su posterior mutación en el Partido de la Revolución Mexicana, el PNR oficial, tenía una organización con una clara estructura corporativa, que chocaba con la propuesta del Movimiento Sinarquista, que en su Manifiesto Fundacional y en los primeros textos, hablaba de un comunitarismo o cooperativismo, o bien, reclamaba la participación popular: "queremos una sociedad regida por una autoridad legítima, emanada de la libre actividad democrática del pueblo". Ciertamente, el Movimiento Sinarquista se vio influido por los movimientos sociales y políticos en boga, en sus aspectos exteriores, como las marchas milicianas, los uniformes y el saludo, sin embargo, su nacionalismo siempre tuvo un enfoque diferente a los grandes movimientos nacionalistas europeos Nacional-Socialista de Alemania, Fascista de Italia y otras organizaciones políticas de Europa y América.

Entre sus más conocidas aportaciones históricas están: Sus movimientos cooperativistas, de organizaciones campesinas, sindicalistas, por la defensa de las Comunidades Indígenas.

El movimiento nace el 23 de mayo de 1937 en la ciudad de León, Guanajuato. Sus principales fundadores fueron José Antonio Urquiza, (queretano) Juan Ignacio Padilla, los hermanos Trueba, los hermanos Zermeño, entre otros. 

El sinarquismo es un movimiento político, social y cultural nacionalista mexicano, que tuvo su auge durante la primera mitad del siglo XX. 

Su ideología la define la propia Unión Nacional Sinarquista, máxima expresión del sinarquismo mexicano, como nacionalista, anticomunista, católica, popular, y Social Cristiana.

La Unión Nacional Sinarquista (UNS) fue fundada en mayo de 1937 por un grupo de jóvenes activistas nacionalistas y católicos liderados por José Antonio Urquiza, quien fue asesinado en abril de 1938, y por Juan Ignacio Padilla quienes, constituyen la Unión Nacional Sinarquista, una organización política de corte nacionalista, católica, anticomunista, cuyo fin, al igual que los demás movimientos nacionalistas de la primera mitad del siglo XX, era defender a México de la amenaza comunista y de la democracia inspirada en el liberalismo protestante, a la cual consideraban decadente. En 1946 ese movimiento crea el Partido Fuerza Popular (PFP). El régimen censura y reprime al PFP y lo declara ilegal. El sinarquismo cambia entonces de estrategia y se enfoca en construir uniones de colonos, agrupaciones sindicales, organizaciones campesinas, indígenas y juveniles.

El sinarquismo revivió como movimiento político en la década de 1970 a través del Partido Demócrata Mexicano, cuyo candidato fue Ignacio González Gollaz, quien obtuvo el 1.8% de los votos en la elección presidencial de 1982. En 1988 Gumersindo Magaña Negrete obtuvo una proporción similar, su tercer y último candidato presidencial lo fue Pablo Emilio Madero Belden, quien provenía de las filas panistas pero que las había abandonado por causa de que ellos desertaron de la ideología social cristiana que los inspiraba; Pablo Emilio se afilio más que al PDM, a la Unión Nacional Sinarquista; el Demócrata Mexicano como partido político. Fue disuelto en 1996. 

José Antonio Urquiza, hijo de una opulenta familia queretana de agricultores venida a menos con la reforma agraria, en su niñez vivía a ratos en la placidez de Querétaro ciudad  y a ratos en el trabajo duro bajo el sol en su parcela. Alto, arrogante, de ademanes vivos, sanguíneo nervioso, en estupenda armonía, supo llevar a cabo cuanto propósito se hiciera. Leía y asimilaba con facilidad cuanto libro cayera en sus manos. Estudió sociología y de hecho viajó a Lovaina, Bélgica, para compenetrarse de los sistemas sociopolíticos en boga.

Él, José Trueba, Zermeño y Juan Ignacio Padilla consiguieron impulsar su Plan venciendo las resistencias visitando los grupos escépticos y agonizantes de la Organización Pre-sinárquica.

Se distanció de su familia cuando prefirió entregar su herencia a la Causa y como un moderno San Francisco de Asís, inició su nueva vida entregándose completamente a su proyecto.

Él supo de la miseria, del desvelo y de la rabia por tener una vida digna para los que uno ama.

Conoció la dura vida campesina, la explotación obrera, la represión y perversión de un Estado Corporativista, pero también padeció la dureza de los estragos de una Revolución Armada Popular traicionada por la burguesía que hoy (1937) después de tanta sangre, seguía gobernando. 

En éste Proyecto lo encontró la muerte. Un peón embriagado y pagado por agraristas (Cuerpo Paramilitar sostenido por el Estado Corporativo), lo asesinó por la espalda en la estación de Ferrocarril de Apaseo, Guanajuato.

Era un lunes 11 de abril de 1938. Apenas se preparaba el Primer Aniversario del Movimiento y su vida arrebatada solo hizo que creciera más su sueño de ver una Patria Digna, con Justicia Social, Solidaria y Fraterna, Liberada y Liberadora.

" El bien que quiero para mi y mi familia; lo quiero para todos los demás y sus familias". Frase que resume los propósitos del Sinarquismo, dicha por José Antonio el 23 de mayo de 1937. 

Esa idea de José Antonio Urquiza Septién, de hace 91 años, sigue en nuestros días más vigente que nunca, sobre todo en los tiempos que se vislumbran venir y la obligación de los sinarquistas es reforzar nuestras fuerzas y nuestras estructuras, para defender a México de la amenaza comunista y de la democracia liberal, que están atacando a nuestra patria, y para ello y haciendo eco al manifiesto a la nación convocamos a todos los hombres de buena voluntad, para que defendamos a nuestro México, y para hacer lo que nos corresponde...¡Aquí estamos!