Festejos constitucionales
Por: Mario Vargas Suárez | 2018-02-07 04:24:13

No entiendo la postura de muchos mexicanos cuando en infinidad de ocasiones son puestos en evidencia, incluso ante las cámaras de televisión nacional, cuando les preguntan sobre algunos pasajes de la historia del país.

Las respuestas evidencian su acervo de cultura nacional.

A quienes se les interroga sobre el tema afirman tener formación universitaria, pero lo mismo da si terminaron el bachillerato, la primaria o la secundaria; para el caso es lo mismo porque no aciertan a respuestas correctas sobre datos muy simples como la Independencia y la Revolución Mexicana.

Comunicadores del país en su afán sexenal por desprestigiar a los profesores de escuela, han hecho miles conjeturas incluso, Mexicanos Primero de Claudio X González y Carlos Loret de Mola, se llevaron el premio al primer lugar en desprestigio docente con aquella película que se exhibió por varias semanas en las salas de todo el país: De Panzazo!

La intención del deshonrar al docente con el documental hecho película, logró su objetivo y jamás nadie, pudo por lo menos intentar decir algo de los maestros porque no hubo quién prestara o rentara el micrófono para contradecir a la poderosa Televisa.

Los cuetes que lanzó al cielo el gobierno que está en vías de concluir, cuando lanzó su reforma educativa, ahora deben estar reflejando realidades, cuando se está dando cuenta que muchos factores inciden en distractores de la educación del ser humano.

Además, los escolares de las escuelas con reforma educativa peñista no reportan ningún avance, por el contrario se ha publicado por instancias internacionales, incluyendo las dirigidas por mexicanos, que siguen ubicando a los niños del país en el marco de reprobación.

El engaño con mejoras a la educación del país es real y no es de los maestros, porque ellos solo replican la información que el gobierno, vía Secretaría de Educación Pública, les llega a las escuelas.

Una realidad es que pocos mexicanos supieron que el pasado puente laboral del 5 de febrero, se debió a la celebración del 101 aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917.

Ahí en la cuna de la Constitución estuvo el señor de Atlacomulco, convertido en presidente de los mexicanos, desde la misma sede donde Venustiano Carranza promulgó la Carta Magna, en Santiago, de Querétaro.

Los queretanos de a pie, no estuvieron nada a gusto con la visita presidencial, puesto que desde un día antes del arribo de Enrique Peña, el centro histórico donde se ubica el célebre Teatro de la República, se estableció el cierre vehicular de calles en un buen perímetro y a medida que las horas avanzaron, el cierre también se hizo peatonal.

La mayor parte de los invitados que accedían a pie no llevaron bolsas de mano o portafolios. Además los vestuarios de mujeres y varones fueron muy formales y hasta de vestido largo; los maquillajes de las damas, discretos e impecables.

El pueblo no tuvo acceso a la celebración constitucional.

Los filtros fueron muy severos al grado de que la misma policía municipal, primer círculo de seguridad, no tenía la idea de la hora oficial del evento y desde luego las expresiones fueron nada halagüeñas por este tipo de medidas.

Mientras en la capital del país, llamó la atención la retórica del Jefe de Gobierno de la CDMX en su participación capitalina para la conmemoración del primer aniversario de la promulgación de la Constitución local.

Miguel Ángel Mancera dijo que es necesario que el país cuente con una nueva Carta Magna, que atienda a la realidad actual."Es importantísimo que tengamos un nuevo texto constitucional en el país… no puede vivir con reformas… vivir solamente con remiendos. Es indispensable una reforma constitucional, un planteamiento de un nuevo texto constitucional, también en la República Mexicana", afirmó.

No fue una improvisación, Mancera como doctor en ciencias jurídicas sabe de lo que estaba hablando y lo hizo acompañado por Cuauhtémoc Cárdenas; el ex presidente de la Asamblea Constituyente, Alejandro Encinas y ex diputados constituyentes.

No debemos olvidar que un aguerrido PRIÍSTA, convertido al perredismo y más tarde al petismo, Don Porfirio Muñoz Ledo, en distintos foros había fundamentado la necesidad de una nueva Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, pero siempre fue desoído.