Feliz Día de las Madres



 

Don Modesto Sánchez Vázquez fue un profesor normalista, catedrático de la Escuela Normal Superior de México, en la CDMX, y se caracterizó porque siempre tenía su aula con alumnos inscritos o no en la materia que impartía, Sociología de la Educación.

La razón de que el aula del Mtro. Modesto Sánchez, de la especialidad en Educación Cívica y Social, era porque solía impartir su clase a base de anécdotas propias o ajenas, pero que la mayor parte del tiempo provocaba la risa de los estudiantes, acto que aprovechaba para incluir la teoría del curso.

En ocasión de este 10 de mayo, vale la pena recordar al Mtro. Sánchez Vázquez, que solía reconocer que al mexicano promedio le ‘encabritaba’ más cuando le rayaban su auto, que cuando le ‘rayaban la madre’ y el ilustre catedrático ahondaba en ejemplos.

De verdad que no hay explicación posible en el ejemplo que se cita, porque esa es una contradicción eterna del ser humano -quizá no solo seamos los mexicanos- cuando decimos que amamos, en grado superlativo, a la mujer que nos engendró, a quien que nos dio a la luz de la vida y nos educó en la infancia, adolescencia y juventud, llamada madre, muchas veces nos importa… menos que un rayón de auto.

Entre la muchachada de todos los tiempos, antes solo eran los varones y a la mejor con la igualdad de sexos ahora se suman las mujeres, las mentadas de madre eran comunes entre amigos, muy amigos, de tal suerte que era frecuente aguantar bromas sobre la paternidad de los amigos.

En estos días, previos al 10 de mayo, las nuevas tecnologías aplicadas a las redes sociales nos están entregando una enorme ‘lista dichos’ que pareciera están heredados de generación en generación sobre los regaños, llamadas de atención y hasta chantajes de las madres y dicho sea con toda la verdad, nos reímos y hasta comparamos.

La gran mayoría de los mexicanos procuramos darle un presente a nuestra madre y siempre pensando en ella, solemos regalarle desde ropa a enseres domésticos que le auxilien en el ajetreo diario del aseo de la casa, en auxiliares de cocina que permitan que esas manos maravillosas se cansen de más.

Pocos son los hijos, nueras o nietos que regalan realmente lo que una madre quiere, porque la mayor parte de las veces no piden nada, solo la satisfacción de ver a sus vástagos contentos, felices, tranquilos.

Pocos son los hijos que este 10 de mayo, a solas, por un momento hacen oración o traen a su menta un recuerdo de la madre ausente, ya porque ha muerto o porque no están físicamente con ella.

Una enseñanza que nos dejó aquella caravana de madres, originarias de centro y sudamericanas que se organizaron para venir a buscar a sus hijos que, presumiblemente, pretendían internarse a los Estados Unidos y la sorpresa que en México se dieron esos encuentros, porque los hijos aparentemente perdidos, estaban aquí, en este país ya trabajando y los ingratos olvidaron a su propia madre.

La comercialización del 10 de mayo es un tema que también mucho se ha discutido en diversos foros y aunque es clara la voluntad de regalar, muchas veces la tentación es mucha, si tenemos el recurso, porque la mercadotecnia toca fibras muy sensibles.

También es justo decir. Hay mujeres que no debieron tener la bendición de ser madres, porque lejos de educar a sus hijos, los abandonaron a su suerte, tuvieron miedo de enfrentarse a la vida y lograron ver fracasados a sus hijos.

En todos los casos, Feliz Día de las Madres, incluyendo a las candidatas de todos los partidos que buscan el voto ciudadano para alcanzar una curul como Diputada a la LXIV Legislatura de Tamaulipas.