Falsas promesas



 

Aunque usted no lo crea, a pesar del calor que agobia a la ciudad capital y en general a Tamaulipas, las campañas políticas a Diputados Locales empezaron frías.

Frías porque se trata de una elección de 22 Diputados Locales de Mayoría Relativa y 14 de representación proporcional, al Congreso del estado.

Y no hay interés de la comunidad n ese tipo de cargos de elección popular, porque no manejan presupuesto directo para atender demandas sociales.

La labor central de los Diputados es revisar y actualizar leyes vigentes, o presentar nuevas propuestas;  revisar y aprobar  presupuesto de los tres Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; así como fiscalizar el gasto público a través de revisión de cuentas públicas.

Quizá la función que más contribuya con el ciudadano de manera directa es la aprobación del presupuesto, pues ahí tiene margen de redireccionar recursos para resolver prioridades.

Sin embargo, en forma directa no tiene presupuesto para atender demandas de las comunidades.

Ello le obliga a convertirse en un gestor ante los tres niveles de gobierno, municipal, estatal o federal, para tratar de responder a sus electores.

Siendo honestos, los abanderados a las diputaciones no pueden ni deben ofrecer solucionar los problemas que más aquejan a la comunidad, entre ellos la inseguridad, el desempleo, la falta de agua potable, el pésimo estado de calles, deficiente recolección de basura y alumbrado público, entre otros.

 Si ello fuese posible, los actuales Diputados Locales, en particular los del PAN que ya casi terminen su trienio, hubiesen hecho algo al respecto.

Pero ni Teresa Aguilar Gutiérrez, que es Diputada Local por el XV Distrito Victoria Sur y es a su vez representante del Congreso en el Consejo de la COMAPA, ha movido un dedo para solucionar el desabasto, las fugas y deficiente operación del sistema.

Tampoco lo pudo hacer como Subsecretario de Finanzas del Gobierno del Estado Arturo Soto Alemán,  ni siquiera en los últimos seis meses que envió a su cuñado Humberto Calderón Zúñiga, su cuñado, pues la situación ha empeorado.

 Imagine que si los nativos de Victoria, que tienen aquí a sus familias, amigos y conocidos, no hay podido abonar a la solución del desabasto de agua, la inseguridad y el desempleo, menos aquellos que sin ser victorenses pretender erigirse en Diputados por la capital.

Deberían los candidatos de los diversos partidos políticos ser más congruentes en sus discursos y oferta política, diciéndose a la gente cual es su oferta real, para la función parlamentaria.

De otra forma es un engaño y poco abonan a la dignificación de la función legislativa.

Se trata de elegir diputados locales, no alcaldes ni gobernador, así es que en esa plataforma deben ubicarse los candidatos.

No es con verborrea ni poses triunfalistas o campañas “pegoteras y loneras” como se convencerá a los ciudadanos.

 Tamaulipas requiere de dignos representantes en el Congreso Local, para mejorar el sistema de leyes, actualizarlo y adecuarlo para que  propicie un desarrollo armónico de familias, comunidades, regiones y se aproveche mejor y de manera integral  su potencial y ventajas competitivas.

 Las buenas campañas, no necesariamente son las más costosas o vistosas, sino las que son más realistas, congruentes, honestas y comprometidas con la sociedad.

El engaño,  la simulación, las falsas promesas e incumplimientos a la palabra, solo alejan a la comunidad de las urnas, de la política, los políticos y los partidos.

Por ellos los dirigentes de los partidos deben convertirse en celosos vigilantes de las campañas, sus estrategias, sus mensajes, sus compromisos.

Y evitar que estos se aparten de la realidad en base a mentiras y utopías.

No se trata de ver quien hace la promesa más alta o cuenta la mentira más grande.

Además, se trata de campañas cortas, así es que tienen que aplicarse a fondo y ser muy directos.

Las falsas promesas deben ir quedando atrás. Porque se convierten en el mayor desencanto para la política y los políticos.

Así es que hay que escuchar bien a los candidatos. Y encontrar a quien se considere el más apto para el cargo, pero también el más comprometido con la comunidad.

Es momento de escucharles. Y después a reflexionar sobre quien puede ser la mejor opción para ésta circunstancia.

Lo que ha hecho el PAN con la mayoría parlamentaria éstos tres años, ha sido la antítesis de lo que exigía del PRI.

Se volvió más palera y entreguista que ls priístas en su tiempo.