Esa estuvo chida, chida…
Por: José Luis Castillo Gutiérrez | 2018-02-02 04:06:47

No podía ser de otra manera, muy a su estilo, el ahora ex presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso del Estado,Carlos García González, anunció su salida del Poder Legislativo para ir en busca del Presidencia Municipal de Matamoros y al son del mariachi, con una valla y alabanzas, como él mismo organizó su salida, se despidió de los colaboradores y diputados; su despedida, hizo llorar a muchos, pero no de tristeza, más bien de felicidad, porque por fin se iba.

Como diría el talentoso actor Luis de Alba, “la fiesta de despedida estuvo chida, chida”, más cuando muchos de los trabajadores del Honorable Congreso, vieron el final de un periodo de represiones y pedantería por parte del ahora ex presidente de la Junta de Coordinación Política y hasta ahora el más arrogante de los líderes del palacio legislativo y vaya que hubo gente de la talla del doctor Felipe Garza Narváez, que se quedó corto.

La esperanza de que las cosas se hagan mejor, además del anhelo de que se genere una buena relación entre los trabajadores, diputados y su nuevo presidente que se presume sea el diputado nuevolaredense Glafiro Salinas Mendiola, permitió a muchos tener de nuevo las noches de tranquilidad, esas que desde hace un año se habían perdido por culpa de un arrogante y una gavilla de colaboradores, provenientes  de Matamoros.

“Que dijeron, que voy a volver, para nada”, muy a su estilo, el ahora ex presidente de la Junta de Coordinación Política, dijo a diputados y colaboradores al despedirse en el marco de la plenaria de esta semana, en donde por cierto hubo legisladores como Ciro Hernández, que no dejó pasar la oportunidad de decirle en su cara “yo sólo pido a Dios que te dé humildad”, y vaya que le hace falta.

La petición del legislador, no está de más después que el ex líder del Congreso, creía ser el único y mejor diputado azul, el de más inteligencia y nivel económico, el presidente de la Permanente, el asesor de asesores, el presidente de las diferentes comisiones legislativas y hasta el edecán de las visitas de cortesía de escuelas y hasta guía de las funcionarias que asistían al poder legislativo.

En su despedida y al hacer uso de la máxima tribuna de Tamaulipas, García González, dijo “me voy satisfecho por el trabajo realizado en esta legislatura”, que como todos los que le han antecedido en ese cargo refieren, “es la mejor legislatura que ha tenido Tamaulipas”, aunque en este caso,sí pudo haber sido la mejor y haberse llevado el mérito de ser la mejor desde a principios de su gestión, al dejar sin sustento a más de 100 familias con el despido de una cantidad igual de trabajadores de base, confianza y contrato, la mejor en los abusos y excesos de poder en contra del personal que tuvo qué aguantar sus asquerosidades como cuando sacó de su boca un chicle y se lo dió en la mano a una dama para que lo tirará.

Lo mejor de todo es que se acabó la pesadilla y el presidente que fue evidenciado de haber comprado un televisor con valor de más de 37 mil pesos para su oficina y de colocar  una decena de pantallas en el recinto parlamentario para promover su imagen,ya solicitó licencia, ya se fue y prometió no volver, ahora va con algunos de sus colaboradores a tratar de hacer daño a Matamoros, y digo algunos, porque hubo quién abandonó a su familia en la frontera y encontró -dice él- al amor de su vida, en una joven mujer oriunda de esta capital.

Lo cierto es que hay temas pendientes y mucho qué decir, pero lo mejor de todo es que por fin terminó esta mala racha y ahora se renueva la esperanza en Glafiro Salinas Mendiola, ex legislador federal, y oriundo de Nuevo Laredo, quien tiene fama de conciliador y promete cambiar algunas cosas.

Nuevo Laredo ha aportado para Tamaulipas tres presidentes del Congreso, con estas características de política y buena relación con los medios, Ramón Garza Barrios, Ramiro Ramos Salinas y ahora el experto en artes marciales, cinta negra y agente aduanal de esa ciudad fronteriza.

Seguramente Glafiro, no se expresará como García González, cuando le llamaba viejitas a otras legisladoras, menos mantendrá el veto que se tiene en contra de unos cuantos legisladores como Juana Alicia Sánchez Jiménez, Alejandro Etienne, incluido el mismo Glafiro y legisladores nada afines a su proyecto y sus colores partidistas, según él.

Contrario al blindaje militar que ordenó el ex presidente en el edificio legislativo y el veto a los medios de comunicación en el salón de plenos, el nuevo presidente ofreció una total apertura con los periodistas, lo cual sin duda marca una nueva etapa en la vida legislativa en donde también es sano sacar lo que no sirve y renovar para progresar, así de fácil.

Mi correo joseluis_castillogtz@hotmail.com