“Enfrentando días grises”



 

Amable lector, indudablemente que en este efímero viaje por la tierra, en ocasiones los días soleados se convertirán en grises, porque circunstancias adversas, atropellarán  a nuestro verdadero espíritu.

Y sin más preámbulo, la vida nos sorprenderá con socavones profundos, en el que parecen sumergirnos sin tocar fondo, dando por hecho que esta sensación de estar en el vacío, pueda mermar nuestro sentido existencial.

Y es que cuando las circunstancias negativas nos acompañan durante una larga temporada y no se marchan, y aun teniendo la esperanza que todo pasará, es lógico que nos concibamos derrotados y con déficit de fuerza para continuar adelante.

Consideremos que la vida no es como otros la pintan, es como usted la colorea,  porque será siempre nuestra actitud la que actúe como el mejor pincel, ese capaz de ofrecernos tonalidades de luz cuando más lo necesitamos.

Algo que me queda claro es que la existencia puede ser muy oscura en cualquier momento, lo sabemos, tal vez lo hemos vivido,  sin embargo, lejos de claudicar, debemos de enfrentar, para elegir los mejores colores con los que pintaremos nuestro horizonte.

Sin embargo, todos tenemos un modo muy particular de dar color a nuestra cotidianidad, me refiero a nuestra actitud para encarar los claroscuros de este diario vivir,  y es que según la psicología podemos echar mano del manejo de las emociones.

Pues se llega el tiempo de activar la resiliencia, este citado entrenamiento consciente y constante para enfrentarnos de forma positiva a las situaciones adversas, actúa como un muelle que impulsa la vida.

Es decir, es el arte que nos confiere cierta sensación de control frente a las dificultades, de tal forma que lejos de quedar eternamente desvalidos por la gama de episodios que nos generen a veces dolor, angustia y desánimo, tengamos la oportunidad de elegir tintes nuevos con los que se puede dar forma a nuestro existir. 

De acuerdo a los psicoterapeutas, suelen afirmar que para alcanzar esta capacidad, es necesario desarrollar la estrategia del dominio propio, porque la resiliencia no es la capacidad de salir ileso.

Sino que es el arte de dominar nuestros enfoques de pensamiento para crear nuevas emociones, traducido en otras palabras, es el desafío de mantener la autoestima, la independencia y el valor de elegir con qué colores deseamos pintar el futuro.

Reconsidere, que  algunas ocasiones de nuestra vida, Dios nos saldrá al encuentro, nos va a parar, y nos va a poner delante de situaciones inesperadas, retos y decisiones difíciles, en esos momentos hay que ejercer mucho la fe y la confianza en él

Muchas veces podrán venir a nuestras vidas situaciones terribles, malas noticias, problemas que amenazan incluso nuestra seguridad, pero ante tales cosas, ¿cómo reaccionamos? muchos se entregan a la desesperación, otros se resignan a vivir sufriendo, otros huyen y murmuran en contra de Dios por lo que les pasa. 

Pensemos, que usa la tribulación como un proceso con propósito para nuestras vidas, él jamás desperdicia nuestro sufrimiento, para que el mundo que siempre observa, se dé cuenta de su presencia y su poder en nuestras vidas.

Veamos el sufrimiento como una plataforma para desplegar el poder de nuestro Creador, en donde algunas veces,  se muestra por medio de una luz intensa, que nos da para soportar con una actitud positiva que refleja el perdón y la paz durante un problema persistente y que, en ocasiones, dura toda una vida.

Deba usted saber, que el dolor nos permite crecer tanto en el carácter como en la capacidad para enfrentar nuestros senderos, para fortalecer la Fe que es nuestra dependencia inamovible de Dios,  y es que para enfrentar los desafíos debemos confiar plenamente en él, pues es nuestro amparo y fortaleza. 

“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

Isaías 40:31

Hasta la próxima, y que aumente nuestra Fe, aún en los días grises.

gildateran@yahoo.com.mx