Electrocutados



 

Agobiado, desesperado, acorralado y hasta desencajado se le veía al Presidente electo en el último encuentro con colectivos de madres angustiadas por la desaparición de un hijo o un esposo... 

Los días avanzan indeclinablemente hacia el 1° de diciembre, día que dará inicio la “cuarta transformación” o lo que ello signifique para Andrés Manuel  López Obrador ya que las otras tres a las que se refiere que son la Independencia, la Reforma y la Revolución se dieron por la vía de las armas, con un alto costo de sangre derramada y con un atraso económico que desbastó los mecanismos de generación de riqueza por décadas tras años de cruentas guerras por la disputa del poder político.

Sin duda la guerra por la que atravesamos desde hace diez años y que más de un político se niega a reconocer lleva ya más muertos y desaparecidos que la Independencia o la Reforma, con un deterioro significativo de la economía en amplias zonas del país ya que México entero está en disputa y es un campo de guerra, sin un frente de batalla bien definido y con un enemigo agazapado entrenado en guerrilla urbana.

Quien no lo vea así tiene un diagnóstico equivocado y si no pregúntenle a las miles de madres que entre sollozos pregonan ayuda para encontrar a sus hijos con desgarradores relatos que nos recuerdan a la guerra Bolchevique, la fosa con más de 230 cadáveres descubierta en Veracruz , como otras de Tamaulipas, son más escalofriantes que las encontradas en la guerra de los Balcanes, el asesinato de 70 centroamericanos en San Fernando recuerda las purgas maoístas en China, los miles de niños huérfanos en México que sufren por la desaparición de sus padres es como el recuerdo de los niños heredados por los nazis, así como los 43 desaparecidos de Ayotzinapa nos recuerdan algún país africano y la migración que ha generado de cientos de familias por la inseguridad solo nos puede recordar la Guerra Civil española. 

Y ni que decir de los enfrentamientos cotidianos en ciudades como Reynosa, así como conocer el armamento con el que cuenta la delincuencia es aterrador, de mas calibre que el propio de la policía y ver en las noticias a diario la lista de ejecutados en entidades antes seguras como Guanajuato o la propia CDMX es para estar ciertos que nuestro país está en guerra, aunque la autoridad se niegue aceptarlo.

Por lo mismo la omisión en la que incurrió Peña Nieto, como máximo garante de la seguridad en el país es un delito que debiera enfrentar, dejó hacer a los grupos lo que quisieran, sin establecer una estrategia concreta que los debilitara, por el contrario mas podemos pensar que la estrategia fue dejarlos hacer, por lo que por donde se le vea es el único responsable y cómplice.

El dolor está a flor de piel y López Obrador parece que no entiende a quien padece la pérdida de un hijo, se empeña en voltear la vista a otro lado y creo que el dolor colectivo lo irá sensibilizando, ya que no le puedes pedir que olvide y perdone a una madre agónica por el sufrimiento de no saber más nada de un ser querido.

La realidad es contundente, el Estado mexicano no ha sabido cómo enfrentar los jugosos miles de millones de pesos que genera la delincuencia, pareciera que no sabe qué hacer y pareciera que solo con más derramamiento de sangre es que se podrá poner fin a esta locura nacional por la que atravesamos.

Y a pesar de que somos más los buenos, la insensibilidad de millones o la omisión como sociedad es que nos tiene postrados, rezando con devoción para que “no nos toque”, esperando que el otro o el gobierno  hagan algo y resuelva el problema.

Es inverosímil e inaceptable pero es nuestra realidad, así que quien piense que AMLO tiene una varita mágica y lo resolverá en seis años es muy probable que se equivoque ya que igual es un problema que sin solución crecerá aun más hasta que los mexicanos tomemos la justica por nuestras propias manos.

Para rematar y ya como regalo de fin de sexenio o para que lo recordemos cada que vayamos a la gasolinera o paguemos el recibo de la CFE, de despedida Enrique Peña Nieto aumentó un 40% el costo del servicio eléctrico a toda la industria y comercio, a quienes generan empleos les regala de despedida junto con el aumento a veinte pesos el litro de gasolina mas costos que finalmente los pagara el consumidor, generando más inflación y pobreza.

pensadorobles@yahoo.com.mx