El traidor
Por: Abel Oseguera | 2018-03-13 03:36:27



Al parecer esta semana se desatará un nuevo escándalo de corrupción que bien podría destruir totalmente al candidato del Frente Amplio Opositor, Ricardo Anaya. Incluso la acusación, se especula, sería una especie de devolver la bola que los panistas lanzaron contra el PRI hace 6 años cuando se anunció la investigación contra Eugenio Hernández y Tomás Yarrington desde EU. En efecto hace 6 años el gobierno de Calderón azuzó a la justicia norteamericana para perseguir al par de gobernadores tamaulipecos. Sin embargo no les fue suficiente para hacer caer a Peña Nieto, pero sí para seguir desprestigiando al PRI.

Bueno, pues ahora parece ocurrir lo mismo, pero en contra del PAN y la embestida será ni más ni menos contra el propio Ricardo Anaya. Según la información filtrada, Anaya estaría bajo investigación del gobierno de EU por lavado de dinero en cuentas que maneja en ese país.

De confirmarse dicha investigación y fuese llevada a los tribunales norteamericanos, la muerte política de Anaya sería inmediata. Supuestamente ésta misma semana se dará a conocer los hechos por los noticieros afines al gobierno mexicano. Lo que de entrada levanta nuevamente sospecha de la intervención operativa del gobierno federal para hacer desaparecer cualquier posibilidad ganadora de Anaya.

Ahora bien, este golpeteo venido del gobierno federal hace que nos preguntemos, ¿Por qué contra Anaya y no contra el puntero Andrés Manuel López Obrador? Si de lo que se trata es de hacer ganar a Meade.  Bueno, pues porque Meade va en tercer lugar, la única forma de poder elevarlo a un rango con probabilidades de hacerlo Presidente es que el último tramo de la campaña sea una competencia de dos, no de tres, y para eso el tercer lugar debe desfondarse y que el voto anti-Amlo sea para uno de los dos rezagados.

Esto nos indica que el proyecto del gobierno que encabeza EPN es hacer Presidente de México a José Antonio Meade sobre lo que cueste y a quien le cueste. Porque el grupo empresarial que encabeza Carlos Salinas tiene la mira puesta en que no gane AMLO cediendo la presidencia a cualquiera del PRI o PAN. Pero desde Los Pinos ésta perspectiva no gusta nada, dejando implícito un rompimiento entre estos dos poderosos grupos de poder. Lo que nos lleva a una conclusión que de por si pareciera novelesca; la administración Peña, impulsó en un principio la candidatura de Ricardo Anaya y hasta ayudó a formar el Frente. Recordemos que Anaya estaba muy por debajo de Margarita Zavala en la intención del voto. Sin embargo se operó políticamente para que Anaya fuese el candidato sin ningún sobresalto ni tropiezo interno. Incluso recibió ayuda para limitar el accionar de otros interesados en la candidatura como el mismo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera o el exgobernador poblano Moreno Valle. Esto mostraba a leguas un arreglo para que éste frente debilitara a AMLO pero sin posibilidades de ganar. Seguramente Anaya sabía y se prestó al juego. Pero como Meade no levantó, Anaya fiel a su costumbre de traicionar, aprovechó esto y jugó sus cartas con el grupo Salinas para que lo apoyaran a él, dejando a un lado el compromiso que lo llevó a ser candidato.

Por eso la reacción de la administración Peña por borrar del mapa al traidor Ricardo Anaya.  Una vez sentado en la candidatura se olvidó de los acuerdos. Pero la administración Peña no se iba a quedar con los brazos cruzados y decidió hacer valer el seguro contra traiciones, que no es otra cosa que  información privilegiada de las corruptelas del queretano.

Ricardo Anaya pensó que podía hacer lo mismo que le les hizo en su momento a todos sus anteriores jefes, traicionar. Así lo hizo con Gustavo Madero, Felipe Calderón, Garrido Patrón y Josefina Vázquez Mota. Pero éstos del PRI son rudos, no se iban a quedar con los brazos cruzados.

 

 

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