El Papel del Maestro



 

El papel del maestro es trascendental en la vida de sus alumnos, y se convierte en modelo como referente para  sus  estudiantes, puesto que los niños, adolescentes y jóvenes pasan bastante tiempo en el aula, por lo que una gran parte de las enseñanzas de su profesor o profesora resulta factor decisivo para su futuro. 

De ahí la importancia de los contenidos pero también y lo más relevante aún es el ejemplo vivo que el maestro o la maestra le brinda a su alumnado desde lo cotidiano en la relación maestro- alumno. ¡Qué gran responsabilidad!

Ahora bien, si el hogar es la primera escuela y la escuela un segundo hogar. Entonces ¿Serán primeros maestros los padres y segundos padres los maestros? Lo que resulta cierto es que los profesores desde la primaria nos inculcan la filosofía de la disciplina,  la cultura del esfuerzo y el deseo de superación. En pocas palabras nos orientan a la plena realización como individuos.  

Nuestros “profes” como afectuosamente les decimos;  con su vocación, amor y entrega a la labor docente, nos enseñan el valor de la humildad al instruir al niño y la niña con una infinita paciencia. Sin duda, los buenos maestros son tesoro invaluable para la Patria, dado que con su trabajo se vuelven formadores de generaciones, pero también hacedores genuinos de personas de bien.     

¿Qué maestros recuerda usted estimado lector con especial cariño, que se hayan vuelto motivación e inspiración para lo que ahora usted es? 

Dicen que regularmente recordamos más a los profesores que con nosotros fueron estrictos, a los que nos exigían las cosas, a quienes esperaban mucho de nosotros, e incluso a los que nos imponían castigos por mal comportamiento. Pero en general, a todos los maestros se les recuerda con profundo respeto y honda gratitud, sobre todo cuando estamos en edad adulta y muchos ejerciendo profesionalmente. 

Hoy en día, es sumamente importante resaltar ante nuestros hijos, lo valioso del Maestro en sus vidas, así como hablarles del sacrificio y la ardua tarea que estos realizan en pro de su preparación y porvenir.

Existe algo, que particularmente debemos  fomentar  en la actualidad, pero, – hay que decirlo-  se ha ido diluyendo por la escala de valores que mueven a la sociedad,  me refiero a la autoridad que representa el maestro en su rol de profesionista al servicio de la educación y del país. Quien escribe, considero que la sociedad y los padres de familia, deberían fortalecer esa visión.  

En otras palabras, hacer notar que los maestros además de forjadores de futuros profesionistas, también son constructores de los nuevos ciudadanos y sensibilizadores de los seres humanos que el mundo de hoy requiere.  

La educación,  es cierto empieza en casa, pero en la escuela se brinda la instrucción y formación que habrá de acompañar cuando adultos, a nuestras generaciones venideras;  así que quien es profesor o profesora sabe perfectamente que la labor de un Maestro, no se limita al salón de clases. 

El Maestro o la Maestra que de verdad ama su profesión,  aportan día a día al mejoramiento de la sociedad,  enaltecen y llenan de orgullo a nuestra patria,  dignificando el noble oficio de ser profesor. 

Por ende, quienes se dedican a la enseñanza, bien a través de una carrera magisterial o bien quienes lo hacen desde la libre cátedra merecen no solamente nuestro aplauso, sino también el merecido reconocimiento y pago justo por entregar su vida a ser maestros. 

De todo lo anterior,   salta a mi mente, la siguiente interrogante: ¿Cómo es posible que gane más un futbolista, cuyo trabajo es con los pies,  que un profesor que su labor es con su cerebro y corazón? 

Por lo pronto, sirvan las líneas de esta colaboración, para felicitar sinceramente a todos los maestros en su día y si usted se encuentra a uno de ellos, por favor dígale: ¡Feliz día del Maestro!