Diputado grosero y chicharronero
Por: Rosa Elena González | 2018-03-08 05:29:07

“No estamos muertas de hambre para que nos aviente la comida”, gritaba la gente al ver que irrespetuosamente le lanzaba bolsas de fritangas.

Sucedió el sábado pasado en el registro de Jesús De La Garza Díaz Del Guante como precandidato a la presidencia municipal de Matamoros.

Cuando el hoy candidato a diputado federal Anto Tovar, que por cierto se ganó el mote de 'diputado chicharronero', lanzaba a la gente, que habían movilizado para que el registro de CHUCHÍN no se viera vacío, comida chatarra.

Quizá tratando de quedar bien quedó muy mal, acomedidamente el muchacho comenzó a entregar bolsas de fritangas a la gente que habían llevado para vestir el evento, pero el problema fue que no la entregó correctamente, las lanzaba.

Aunque sólo hubieran sido viles bolsas de fritangas la gente las recibe con agrado si se dan de buena gana, con el corazón, pero el diputado con licencia les lanzaba la comida chatarra a la gente como si no merecieran respeto.

Bien dicen que en el pedir está el dar, pero también es verdad que el mal dar puede resultar contraproducente, más cuando se anda encampañado.

Lo que demostró el también aspirante a Diputado federal es que no tiene la sensibilidad para tratar a la gente con dignidad, lo que se da no se avienta, insisto, aunque sea mínimo, se les entrega con gratitud, con un gracias o una sonrisa por apoyarlos y no de manera burda y grosera.

Noble es el pueblo, razón por la que en ocasiones, bueno, la mayoría de las veces, los candidatos abusan de la nobleza de la gente y cree que les pueden tratar como mendigos.

Ojalá lo sucedido le sirva de experiencia al diputadito,  igual y si entendió porque luego de los reclamos se retiró del evento, como el Hércules, no, no crea que el héroe griego al que su pueblo aclamaba, sino mi perro, que así se llama, y cuando le regañan agacha las orejas y se retira sigiloso con la cola entre las patas, justo así sucedió como Anto Tovar.

Con la actitud de Anto  pareciera que la gente que les acompañó por lealtad con el partido, compromiso con el municipio, necesidad o la promesa de un apoyo no fuera merecedora de respeto.

 

En fin, la situación es que los candidatos y sus equipos deben de tener mucho cuidado de cómo tratan al respetable, más si es gente de su partido que van por necesidad o lealtad, a ellos se les debe tratar correctamente para que luego no se anden quejando y preguntando el por qué les rechazan en las urnas.