Día Mundial de la Salud



El pasado sábado 7 de abril, se celebró el Día Mundial de la Salud, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para conmemorar cada año, la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como organismo internacional especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial. Y que en este año, cumple su 70 aniversario. 

Pese a la corriente impulsada por el neoliberalismo de cuestionar la eficacia de la OMS, así como de presionar para controlar su dirección y reducir su financiamiento, tal como lo han hecho con otros organismos internacionales, no hay duda de que la historia ha demostrado el papel fundamental que ha tenido esta institución de salud para liderar y comprometer a los gobiernos de sus países miembros a establecer políticas públicas en favor de los grupos de población más vulnerables socialmente y en particular en salud. Los avances en el estado de la salud mundial, no se podrían entender sin el trabajo de la OMS.

Y es que la OMS, desarrolla su labor sobre el principio (así los establece su Declaración y Carta Constitutiva)de que todas las personas, respaldados por sus gobiernos, deben poder hacer efectivo su derecho al grado máximo de salud que se pueda lograr, mismo que se resume en el lema “Salud para todos” proclamado en la Conferencia Internacional de Salud de Alma Ata, de la ex URSS, el 12 de septiembre de 1978 y que actualmente (desde el año 2000)  impulsa la OMS como la meta de Cobertura Sanitaria Universal (CSU), que es precisamente el tema elegido para la conmemoración de este 2018.

Con el lema de “salud para todos” acuñado en Alma Ata en 1978, se reconoció que dar acceso a la salud a todos los habitantes de este planeta, contribuiría a mejorar tanto la calidad de vida como la paz y la seguridad en el mundo.Esa conferencia y sus compromisos, representaron un gran logro de la diplomacia, en medio de la tensión causada por la “Guerra Fría” entre EEUU y la URSS. En enero de ese año, la OMS declaró oficialmente la erradicación de la viruela. En abril la URSS inicia en Afganistán una guerra contra guerrilleros musulmanes apoyados por EEUU. Mismo que a la caída de la URSS en 1990, fundaron el primer Estado Islámico. También en el mismo mes de la Conferencia, EEUU hace estallar su bomba atómica 920, como prueba nuclear en su estado de Nevada.

 

Como se ve, el avance por una “salud para todos”, ha cruzado por todo tipo de dificultades, como las que se vislumbraron desde la desde la década de los 70’s cuando se empezaba a perfilar la ideología y doctrina económica del neoliberalismo que propone no solo la amplia liberalización de la economía en favor del sector privado y el libre comercio, sino además una drástica reducción del gasto público y de la intervención del Estado en todos los campos, incluyendo el de la salud.

La OMS ha tomado las crisis económicas, la reconformación del nuevo orden mundial, las guerras, las catástrofes naturales y el cambio climático, como motivos y oportunidades para seguir impulsando su misión.

Fracasada la meta de Salud para todos en el año 2000, que se propuso Alma Ata, se retomó en los Objetivos del Milenio (ODM) para 2015, y actualmente en los de Desarrollo Sostenible (ODS), como parte de la Agenda Mundial 2030. En esta conmemoración de 2018,el lema es nuevamente retomado.

Para la OMS, la definición práctica de la Cobertura Universal es garantizar que todas las personas, en cualquier lugar, puedan tener acceso a servicios de salud esenciales y de calidad sin tener que pasar apuros económicos.

 

En su momento la Dra. Margaret Chan, exdirectora general de la OMS, afirmó en 2012 que “La cobertura universal (CSU) es el concepto más poderoso que la salud pública puede ofrecer”.

 

También en ese año, a propósito de una evaluación de su avance en México  con el Seguro Popular, señaló  que una lección importante de la CSU es su carácter de inversión a largo plazo, como una estrategia clave para avanzar hacia la consecución no solo de los objetivos relacionados con la salud, sino además de un desarrollo más amplios y que la experiencia en diversos países demostraba que la cobertura sanitaria universal se logra cuando existe una firme determinación política.

 

La resolución adoptada desde 2005 por todos los Estados Miembros de la OMS abarca las dos facetas de la cobertura sanitaria universal: la prestación y el acceso a servicios de salud de alta calidad, y la protección contra los riesgos económicos de las personas que necesitan utilizar esos servicios. Abarca entonces, una amplia gama de servicios: prevención, tratamiento, rehabilitación y atención paliativa, que comprenden la atención sanitaria brindada en las comunidades, centros de salud y hospitales. Comprende acciones respecto a los determinantes sociales y ambientales tanto dentro como fuera del sector de la salud. Considerando que la protección contra el riesgo económico es parte del conjunto de medidas de la protección social general. Esto implica que las Políticas públicas en salud consideren que la educación, la vivienda, la alimentación y el empleo, entre otros rubros sociales, tienen un impacto sobre la salud. Por lo tanto solo corrigiendo las desigualdades en estos aspectos se podrán disminuir las desigualdades que se producen en la salud.

Así, actualmente se asume que el acceso a cuidados esenciales y de calidad y a la protección financiera no solo mejora la salud de las personas y su esperanza de vida, sino que también protege a los países de las epidemias, reduce la pobreza y el riesgo de padecer hambre, crea empleos, impulsa el crecimiento económico y promueve la igualdad de género.

 

El propósito de todo lo anterior referido a la Cobertura Universal en salud, es en palabras del Dr. TedrosAdhanomGhebreyesus, actual Director General de la OMS que “Nadie debería tener que elegir entre la muerte y las dificultades económicas, es decir, que nadie debería tener que elegir entre comprar medicamentos y comprar alimentos”.

Este es el reto actual y la meta que nos recuerda el lema del Día Mundial de la Salud de 2018 un compromiso que México y Tamaulipas han asumido y en el que trabajan arduamente.