Detrás del problema está Dios



Reflexión: “Pues los sufrimientos ligeros y pasajeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo el sufrimiento”.

2 Corintios 4:16

 

Hay veces que nuestra condición humana, reniega de los problemas que surgen en nuestras vidas, las consideramos injustas e inadmisibles, que por lo que estamos pasando, sea permitido por un Dios de “amor, que es justo y generoso, que nos protege.

Nuestra egolatría, es tan fuerte, que nos ciega, que nos impide reconocer la grandeza y la gloria de nuestro ser Divino, creador de los cielos y la tierra y de todo el que en él habita. Por lo tanto, el permite que nos sucedan cosas desagradables, porque Él es el dueño del mundo.

Quiere decirte, apreciable lector y hermano, que el Señor se vale de las circunstancias desagradables para desarrollar nuestro carácter, con miras a tu santificación, para ser como Jesucristo.

La razón es obvia, quizás enfrentas problemas las 24 horas del día, permitidas por Dios, para fundirte como el oro, y sembrar en ti la experiencia firme de fidelidad de un verdadero soldado suyo.

La vida es una serie llena de conflictos. Cada vez que logramos solucionar uno, hay otro esperando para ocupar su lugar. No todos son grandes pero son significativos en el proceso de crecimiento de Dios para ti.

Mucha razón tenía un prestigiado hombre de letras, que señaló: “Cuando la vida es color de rosa podemos deslizarnos por ella sabiendo de Jesús, imitándolo, citándolo y hablando de él. Pero sólo durante el sufrimiento lo conocemos”.

En los momentos de sufrimiento aprendemos cosas acerca de Dios que no podríamos de otra manera. Claro que Dios pudo haber evitado que Daniel lo pusieran en el foso de los leones.

Que al llamado “profeta llorón”, Jeremías, lo echaran en pestilentes mazmorras, que Pablo naufragara tres veces, y que los tres jóvenes hebreos del Antiguo Testamento, fueran echados en el horno de fuego; pero no lo hizo.

Dios permitió que esos problemas sucedieran y, como resultado, esas circunstancias acercaron a cada uno de estos fieles personajes de la Biblia, a Dios.

 

BIEN QUE LO SABEMOS “LOS PROBLEMAS NOS ACERCAN MÁS A DIOS”

Padecemos los humanos el síndrome de la pedantería, y creemos que todo nos lo merecemos por ser perfectos. Pero, cuando surgen los problemas, nos obligan a mirar a Dios.

A depender de él, ahora sí, más que de nosotros mismos. Pablo testificó de este beneficio: “Nos pareció que estábamos ya sentenciados a muerte y vimos lo inútiles que éramos para escapar: Pero eso fue lo bueno, porque entonces lo dejamos todo en las manos del único que podía salvarnos: Dios”. Nunca sabrás que Dios es todo lo que necesitas hasta que él sea todo lo que tengas.

Ahora, los problemas no producen automáticamente los resultados que Dios quiere. Muchas personas se vuelven amargadas, en vez de mejorar, y nunca crecen. Tú tienes que responder de la manera en que Jesús lo hubiera hecho.

Recuérdalo que el plan de Dios es bueno. Él sabe lo que es mejor para ti y en su corazón tiene presente tus mejores intereses. Dios le dijo a Jeremías: “Los planes que tengo para ti (son) planes para prosperarte y no para dañarte; planes para darte esperanza y un futuro”.

Tú, apreciable lector que hiciste el favor de leerme, te pregunto: ¿No te has entregado a Cristo como tu salvador?, hoy es el día, arrodíllate y pídele perdón a Dios por tus pecados y te dará paz y felicidad, y te garantizará la vida eterna.

 

Dios bendiga ricamente, a mis lectores.