Derechos Humanos



En todas las épocas de la humanidad, han ocurrido conflictos o situaciones de crisis en los que se cometieron todo tipo de atroces atentados contra la integridad y dignidad humana, ya sea contra personas individualmente o/y contra comunidades o países enteros, practicadas por  individuos específicos; pero también de manera sistemática por instituciones y naciones. 

Genocidios, masacres, explotación, discriminación y marginación han revelado el lado más obscuro del ser humano.

 Razones y justificaciones políticas, ideológicas, militares, religiosas, raciales, económicas y hasta científicas han cobijado la tolerancia e impunidad de tales actos de barbarie.

El siglo XX fecundo en avances científicos y tecnológicos, resultaron en un salto sin precedentes del progreso socioeconómico de la mayoría de los países en el mundo, que redundaron en un aumento de la población, en reducción de la mortalidad y aumento de la esperanza de vida, estuvo también marcado por la capacidad destructiva del hombre y de causar daño, sufrimiento y miseria humana a su propia especie. Dos guerras mundiales, diversas guerras civiles, anticolonialistas, de liberación nacional, de guerrillas y terrorismo fueron también signo distintivo del pasado siglo y del inicio del actual.

Ante el horror de los campos de concentración, ciudades arrasadas, persecución, violaciones y tortura desplegados no solo por la Alemania Nazi, el Japón imperial y la Italia fascista, sino además por  los ejércitos soviéticos y de los países aliados que vencieron a las potencias del eje, se impuso la creación de un instrumento moral y jurídico del derechos internacional: La Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Destaca que precisamente, fue la visión femenina la impulsora de  la iniciativa encabezada por Eleanor Roosevelt como Presidenta del Comité de Redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que en 1948 fue proclamada en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Son las garantías esenciales para que podamos vivir como seres humanos sin ningún tipo de distinción de sexo, nacionalidad, discapacidad, origen étnico, nivel socioeconómico, preferencia política, preferencia sexual, política, religión, edad o alguna otra, sin discriminación alguna, solo por el hecho de ser seres humanos y personas.  

Como la sociedad, los derechos humanos proclamados por la declaración de 1948, han ido evolucionando para responder a las exigencias de los nuevos tiempos. Actualmente, son más de 30 derechos que inician por el derecho a la vida, a ser libre, a la salud, a la educación, a la seguridad social, al trabajo, al asilo, a una vida segura libre de violencia, a no ser sometido a tortura, esclavitud o servidumbre,  hasta el de matrimonio y de ocio.

A nivel internacional, en cada país y en cada sector de la sociedad, son la base indispensable para hacer vigentes para cada persona y comunidad los valores universales que permiten proteger la dignidad, equidad, la justicia y la libertad de la condición humana.

Hoy no se puede entender la democracia  y el desarrollo de las naciones sin la garantía de los derechos humanos. Así lo asumen los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “sin dignidad humana, no podemos avanzar hacia el desarrollo sostenible”.

En México fue con la Reforma Constitucional de 2011, que adoptó los tratados internacionales sobre Derechos Humanos, el Estado se impuso como mandato el crear una nueva cultura de derechos humanos, poniendo al centro la dignidad de las personas.

A partir de esta reforma constitucional, la más importante del México actual, todas las demás leyes y normas nacionales, estatales, municipales se han armonizado para garantizar su promoción, respeto, defensa y garantía a todos los mexicanos si distinción de condición alguna.

En Tamaulipas el  gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca, puso como eje y punto central de su Plan Estatal de Desarrollo y políticas públicas, precisamente a los derechos humanos.

No son una moda pasajera, ni un aderezo a la política, un ingrediente para adornar discursos, tampoco una gracia del Estado, sino un pilar para hacer digna la vida cotidiana de personas y comunidades.

Este 10 de diciembre,en el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,  cuando en el mundo y en México sigue siendo frecuente la violación de algunos o muchos de ellos, se hace aún  más necesario, recordar y refrendar el compromiso que tenemos como humanos de fortalecerlos en cada ámbito de nuestra vida. Empecemos por nuestra casa, nuestra comunidad, nuestro centro de trabajo, nuestra labor profesional, técnica, empresarial o de labor social.