Derecho a la Universidad



Cuando adolescente, siempre supe que quería y debía ir a la Universidad, y aunque los recursos económicos no eran precisamente el fuerte de una escribidora, con mucho entusiasmo eso sí, les comparto queridos lectores, me lancé decidida a buscar al alcalde de mi ciudad en Victoria,  a finales de los noventas, y tras toda una verdadera odisea,  conseguí hablar con él, consiguiendo una beca, como muchos jóvenes ahora, en mi caso para cursar la carrera de derecho. 

“Sr. Alcalde, vengo a verlo para pedirle su amable apoyo” – le dije sin titubear, mientras recordaba las palabras que había preparado para convencerlo-  él me escuchaba atento. “Deseo estudiar la carrera de derecho” –le dije- Lo demás es historia, con el paso de los años, me convertí en abogada,  profesión a la que ahora le debo muchas satisfacciones y éxitos en la vida, gracias a aquél hombre visionario y generoso que tuvo a bien dar instrucciones para que una escribidora en aquél entonces una chamaca de 17 años fuera apoyada con lo que fuera necesario para poder ingresar a la universidad pública. 

La breve anécdota, viene a colación en virtud del derecho a la Universidad a la que tienen todos los jóvenes en edad de estudios superiores, que con recursos o sin ellos, puedan cursar una carrera que les ofrezca una vida digna y decorosa, además de ejercer su vocación y el desarrollo de su persona. 

Por ende, me congratulo con singular alegría con las 100 Universidades para el Bienestar, iniciativa de la administración del actual gobierno federal y que tiene por finalidad instalar este ambicioso proyecto educativo a lo largo y ancho de todo el país. 

Si estimados lectores hablo de las Universidades “Benito Juárez” que ha iniciado la etapa de instalación y operación oficial para brindar la cobertura en distintas y variadas carreras a la juventud,  población de las regiones donde no existe una institución universitaria, pero además con una visión de contribución a las problemáticas y los retos de la sociedad y la comunidad. Eso a mi juicio resulta fabuloso. 

Que un joven o una joven estudien, se preparen y vean por su comunidad con la filosofía de servicio y los valores atendiendo a las necesidades de su región, es la estrategia de las 100 Universidades para el Bienestar. ¿Qué le parece a Usted eso mi estimado lector? 

Pues déjeme decirle para que tenga una opinión más completa sobre esta apuesta por la educación, que se pretende 32 mil espacios para que ningún ‘chavo’ o ‘chava’ se quede sin estudiar y si tengan la brillante oportunidad de superarse, así como involucrarse en los procesos científicos y académicos en las áreas de su interés. 

Cabe mencionar que entre las 36 carreras que se estarán ofertando, habrá 16 ingenierías: Agroalimentaria, en Agroforestería, Agricultura, Biodiversidad Tropical, Energías Renovables, en Procesos Petroleros; también Ingeniería Civil, Electromecánica, Química de la Industria Petrolera y en Desarrollo de la Industria Petrolera y Desarrollo Regional Sustentable.

Asimismo Medicina integral y salud comunitaria, Derecho, Enfermería y Obstetricia; Medicina Veterinaria y Zootecnia. En Ciencias Sociales estarán: Estudios Sociales,  Administración Municipal y Políticas Públicas, Patrimonio Histórico y Biocultural, Patrimonio Histórico Social, Patrimonio Histórico e Industria de Viajes. También Normal de Educación Básica e Intercultural Bilingüe

Definitivamente las Universidades para el Bienestar responden a la demanda de millones de jóvenes que por diferentes razones se han quedado en el camino, por hacer una carrera profesional, que sin duda logrará cambiar sus vidas, y las de sus respectivas familias y de quienes los rodean, dado que sin duda se convertirán en verdaderos agentes de transformación. 

La autora es Abogada, Catedrática, Escritora y Activista. Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C. e Impulsora de Espacio Literario Infantil y Juvenil. Miembro de Comité Plural Noreste de México.