¡Democracia Integral y Humanista...!
Por: Francisco Javier Álvarez de la Fuente | 2018-05-16 03:34:50

Estamos a escaso un mes y días, de que millones de mexicanos acudamos ante las casillas electorales, a sufragar por quien, entre otros puestos de elección popular, será quien ostente la titularidad del Poder Ejecutivo de la nación, pero es tal la confusión ideológica que se nos presenta, que los nueve partidos políticos con registro nacional, se unieron en tres coaliciones que por ser tan disímbolas no representan no solo a los sinarquistas, sino a la mayoría del pueblo de México, toda vez que dichos frentes alianzas o coaliciones o como se llamen, son la expresión de  un contradictorio pragmatismo que anula la identidad de los institutos políticos y niega a millones de mexicanos sufragar con analogía a sus ideales y principios.

Además, por primera vez se dan candidaturas independientes, por las que en el sinarquismo luchamos, pero en esta ocasión, éstas en realidad surgen de rupturas partidistas debido a que sus partidos originales, optaron por el pragmatismo y abandonaron la ideología que los identificaba pero que para algunos solo trajeron como consecuencia la división tal vez involuntaria.

El caso es que, para la Unión Nacional Sinarquista, esta partidocracia y las candidaturas independientes, tal como se presentan, no nos satisfacen, porque no llenan las expectativas que siempre hemos tenido durante estos 81 años de lucha, por el bien común y por lo tanto, lo conveniente es sufragar bajo el principio del mal menor, y busquemos entre los candidatos que no los partidos, aquellos que se comprometan a luchar por los valores por los que el Sinarquismo siempre ha luchado, como son el respeto a la vida desde su concepción hasta la muerte natural, el respeto y promoción de la familia tradicional, la seguridad, la propiedad privada, pero bien adquirida, la libertad de culto, etc. 

Con independencia del resultado electoral, el Sinarquismo convoca a que nos preparemos para emprender una lucha valiente y dinámica que culmine con la supresión del actual régimen de partidos, y con el advenimiento de un nuevo sistema que sí posibilite la existencia de la democracia integral y humanista, inspirada en los principios del social cristianismo, y para hacer lo propio … ¡Aquí estamos!