De Ocampo para el mundo



 

El jueves primero de agosto, falleció Don Álvaro Abundis Noriega, a la edad de 87 años, en la Ciudad de México, quien era nativo de Ocampo, Tamaulipas y que llegó a la metrópoli, para con el tiempo, formar una linda familia, que lo amó y lo cuidó, hasta el último momento, en que fue entregado al creador del universo.

Hoy toca hablar de este insigne personaje, quien siempre que podía, presumía sus raíces ocampenses, por décadas fue miembro de la Unidad Tamaulipeca, A.C., que hasta la fecha lidera el Lic. José Hernández Cabriales, oriundo de Llera y que periódicamente sesionan, en la “Casa de la Cultura de Tamaulipas”, en el ex-DF.

Mi tío Álvaro Abundis, nació el 19 de febrero de 1932, en el rancho San Antonio del Pinto, en la mera serranía del municipio de Ocampo, sus padres fueron el Sr. Agustín Abundis y la Sra. Juana Noriega, como anécdota, nuestro ilustre paisano, cursó su primaria en la escuela “Juan B. Tijerina”, de El Vergel de Tamaulipas.

Abundis Noriega, refería que creció en el barrio “Milpa Vieja”, de la cabecera municipal y hasta los 15 años de edad, vivió al cuidado de su tía Victoriana Abundis, él trabajó como sastre, en su terruño huasteco y por varias temporadas, se enroló en la pizca de algodón en San Benito y Harlingen, Texas.

Durante las celebraciones del segundo centenario (1949), de la fundación de la Villa de Santa Bárbara (hoy Ocampo), al joven Álvaro Abundis, le tocó representar a Don José de Escandón y Helguera, “El Conde de Sierra Gorda”, para mayor referencia,  el Alcalde, era el Señor Bonifacio Camacho Rodríguez (1949-1951).

En 1953, el impetuoso ocampense migró a la capital de la república mexicana, en plena “Época de Oro del Cine Nacional”, en donde encontró a sus hermanos Javier, René y Olivia, y su querida madrecita, Juana Noriega, estableciéndose la familia, en la famosa colonia Santa María la Ribera.

Este tamaulipeco distinguido tenía habilidades innatas para el inglés, por lo que le fue fácil, ingresar a laborar al floreciente hotel “Génova” de la CDMX, en donde más tarde conoció a la señorita Alicia Luna Trejo, quien también trabajaba como secretaria en dicho hostal.

La pareja de novios, conformada por Álvaro y Alicia, contrajeron nupcias en 1958, en la parroquia “San Juan Bautista”, ubicada en la demarcación de Coyoacán (DF), y ellos todavía, guardan en su confortable morada, placas y fotografías en blanco y negro, en la que aparecen los invitados a esa boda.

De esta bella unión nacieron, Álvaro Jr., Alfredo, Agustín y Francisco, todos ellos, son exitosos profesionistas, egresados de prestigiadas universidades de México y del extranjero, además mi tío, vio a su entrañable sobrino, Héctor Hernández Castillo (MVZ-UNAM), del ejido La Muralla -Ocampo-, como su vástago.

Por más de seis lustros, los tíos Álvaro y Alicia, vinieron en cada diciembre a Ocampo, junto con sus hijos y luego solos, en donde visitaban a mi abuelita Anita Abundis Estrada, a mis padres Noé Báez Coronado y María Irma Cedillo Abundis, a mis tías Ana María y Rafaela Cedillo Abundis e Hilda Domínguez Nava.

Asimismo en sus recorridos saludaban a los Noriega de La Lobera, a Ricardo García (sobrino), a Lorenzo, Jesús y Manuel Abundis (primos), a Macrina Abundis (sobrina), y casi, todo el pueblo de Ocampo, era amigo del tío, pues fue muy apreciado por su don de gente, bonhomía y siempre enamorado de su pueblo natal.

En julio (2018), Olimpo Báez y Norma Fernández, fueron con el pariente Álvaro a la CDMX, Noé e Irma, meses atrás, asimismo iba Joel Asdrúbal Rodríguez Gutiérrez, Leticia, Nora, Sandra y Griselda Cedillo, América Báez, Bryan, Liz y Daniel Bahena Báez e igual llegan a su morada, Lorenzo y Pedro Noriega y Edith Noriega (sobrina).

Prácticamente la vivienda de mi tío era la embajada de Ocampo, seguido acudían paisanos, a efectuar algunos trámites a la Ciudad de México, no obstante, él tenía una charla muy amena, obviamente, quería saber los aconteceres de su tierra, mientras tanto, a sus invitados los recibía con comida, bebidas y música norteña.

Don Álvaro, mi tía Alicia y sus descendientes, tuvieron la fortuna de realizar infinidad de viajes por distintas regiones del mundo, como Argentina, Los Ángeles, San Francisco, Roma, Nueva York, Egipto, Jerusalén, Francia y Las Vegas, por lo que son una familia colmada de bendiciones, unida y llena de valores.

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