Da sentido a tu vida



Reflexión: “…He visto asimismo que todo trabajo 

y toda excelencia de obra despierta la 

envidia del hombre contra su prójimo”…

Eclesiastés: 4:4ª

Para la comunidad cristiana, “la vida sin Dios no tiene sentido, el porqué y para qué estamos en este mundo, abre una interrogante sin respuesta”, se vive con un sentimiento de culpa, sin comprender la razón y el motivo.

Quiero decirte, apreciable lector y hermano, fuimos creados para significarnos conforme a la voluntad de Dios. Por esa razón los métodos que utiliza la gente inconversa, para encontrarlo leyendo los horóscopos y buscando la eternidad a través de los clarividentes son absurdos. 

El temor es un tipo de cárcel que cada uno de los no creyentes, se imponen, y les impide llegar a ser lo que Dios desea que sean. Ellos ignoran que todo principia con Dios, “Él da respuesta a través de su hijo Jesucristo. 

Ahora, no deja de ser un mito eso de que: “Cuanto más tengo más importante soy”. Cuánto valemos como personas y cuánto valemos por lo que tenemos no es lo mismo. No se puede determinar cuánto vales por las cosas que posees. 

Y Dios dice que: “¡Las cosas más valiosas en la vida no son los bienes que posees!”. El mito más común respecto al dinero es “cuanto más tengas más seguro estarás”. No es así. Se pueden perder las riquezas por muchas razones que están fuera de tu control.

La verdadera seguridad se fundamenta sólo en algo que no te pueden quitar tu relación con Dios. A muchos los guía la necesidad de ser aceptados. Permiten que las expectativas de sus padres, cónyuges, profesores o amistades  controlen sus vidas. 

La vida sin sentido no tiene significado y esperanza. Muchos que no tenían esperanza lo expresaron así en la Biblia. Isaías se quejó diciendo: “En vano he trabajado; he gastado mis fuerzas sin provecho alguno”. 

Job dijo: “Mis días se acercan a su fin, sin esperanza, con la rapidez de una lanzadera de telar”; y también: “Tengo en poco mi vida: no quiero vivir para siempre, ¡Déjenme en paz, que mi vida no tiene sentido!”. La tragedia más terrible no es morir, sino vivir sin propósito.

LA ESPERANZA ES VITAL

La esperanza es tan esencial para nuestras vidas, como el aire y el agua. Necesitas tener esperanza para salir adelante. Un prestigiado doctor descubrió que podía diagnosticar cuál de sus pacientes con cáncer podía sentir cierto alivio en el rigor de su enfermedad al preguntarle:

“¿Quisieras vivir y llegar a los cien años?.Los que tenían un propósito claro y definido respondían afirmativamente y eran los que tenían más probabilidades de sobrevivir. Tener esperanza es el resultado de un propósito.

El propósito siempre produce entusiasmo. No hay nada que dé tanto ímpetu como tener un propósito claro. Por otro lado, el entusiasmo se disipa por falta de propósito. El simple hecho de levantarse de la cama se convierte en una tarea ardua. 

Por lo general es el trabajo sin propósito, no el excesivo, el que nos acaba, nos deja sin fuerzas y nos roba el gozo. Muchos se dan a la tarea de emplear toda su vida en crear en la tierra un legado duradero.

Quieren que se les recuerde después de muertos. Pero al final, lo más importante no es lo que otros dicen de tu vida, sino lo que Dios diga. Muchos no  se dan cuenta de que todos los logros personales son superados tarde o temprano. 

Las marcas se rompen, la reputación se desvanece y los homenajes se olvidan.  Vivir para dejar un legado terrenal es una meta que revela muy poca visión. El uso más sabio de tiempo es que edifiques un legado eterno. No fuiste puesto en la tierra para ser recordado, sino para prepararte para la eternidad.

La Biblia declara: “¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios!...Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios”. Afortunadamente Dios desea que pasemos este examen; por eso  nos ha dado las preguntas con anterioridad.

Dios nos planteará dos preguntas decisivas: Primero: ¿Qué hiciste con mi hijo Jesucristo?. Dios no cuestiona tu trasfondo religioso ni tu inclinación doctrinal, lo único que tendrá relevancia si aceptaste lo que Cristo hizo por ti y si aprendiste amarlo y a confiar en él.

Segundo.-¿Qué hiciste con lo que te entregué?.¿Que hiciste con tu vida, dones, talento, oportunidades, dinamismo. Relaciones y recursos que Dios te dio?. Lo gastaste todo en si mismo o lo usaste para los propósitos para lo que Dios te creó?

Si tú, apreciable amigo que me lees, todavía no has aceptado a Cristo, hoy es el día, pídele perdón a él por tus pecados, y Él te perdonará y te enseñará cosas maravillosas, para que definas tu vida en comunión con Él, además tendrás vida eterna. 

Dios bendiga ricamente a nuestros lectores.