Cuestión de números



Las cifras generalmente no se nos dan a los mexicanos, siempre juzgamos de acuerdo a la percepción y generalmente ésta se ve influenciada por los medios noticiosos. De tal manera que juzgar desde una perspectiva viciada de origen nos lleva a conclusiones equivocadas.

Por ejemplo, la reacción entre los medios tras las declaraciones de AMLO contra las columnas de Silva Herzog y Enrique Krauze fue de total rechazo y hasta se decían ofendidos por la falta de tolerancia del precandidato tabasqueño. Por supuesto no se hizo esperar las comparaciones del gobierno totalitarista de Maduro en Venezuela. Primero: Durante el 2017 en Venezuela fueron asesinados dos periodista, mientras en México 11, el total en América Latina fueron 14. Con estos números queda claro que es más fácil ejercer el periodismo en Venezuela que en México. Sigo sin disculpar el totalitarismo venezolano, pero es inminente que en cuestión de libertad de expresión somos el peor país del continente. Y segundo: En este tema parece que los intolerantes somos los que empuñamos la pluma, puesto que pareciera que apostamos a que los políticos estén siempre en estado de indefensión ante nuestros embates. En otras palabras nos molesta que ejerzan su derecho de réplica o crítica. Trump ha sido víctima de esto también, no es privativo de México.

Por otro lado los números en cuestión de campaña deben leerse desde diferentes puntos de vista. En el caso de las precampañas la coalición al cierre del 31 de enero del 2018, “Todos por México” que encabeza José Antonio Meade gastó 12 millones de pesos, mientras “Por México al Frente” de Ricardo Anaya llevaba 10 millones y “Juntos haremos historia” de Andrés Manuel López Obrador llevaba 3 millones. Cosa curiosa; según las encuestas y el orden de posicionamiento, éste es inversamente proporcional al gasto. Dicho de otra manera; quien menos gasta es quien lleva la delantera o podría entenderse que gastan más para poder alcanzar. Pero una interpretación interesante es que los candidatos deben compensar su falta de liderazgo, empatía, simpatía o hasta tapar sus errores y desprestigios a base de dinero y propaganda.

Otro dato interesante es el presupuesto para las elecciones del 2018. El gasto será alrededor de 2,200 millones de pesos. Dirá usted bajo la influencia de los comunicadores, que es una locura y deberíamos quitar del presupuesto el financiamiento de las campañas. No se vaya usted con la finta, porque el gasto de comunicación social de la presidencia de la república en 5 años de gobierno ha sido de 8,500 millones de pesos por año en promedio. En otras palabras; la Presidencia gasta 4 veces por año el total del gasto de ésta elección. Imagínese la desventaja que existe para competir desde la oposición, cuando el gobierno en una sola de sus dependencias gasta esto. Si le sumamos las otras, bueno es de dar un infarto.

Ahora los números siguen y siguen, el número de asesinatos en México es una parábola ascendente que inició de manera dramática en el gobierno panista de Felipe Calderón, pero con EPN cobró nuevos bríos. Haciendo de México el país más peligroso del continente. Y si hablamos de crecimiento económico, crecimiento de deuda, pública y privada, caída del PNB, credibilidad en el gobierno, ejercicio de justicia, los números son deprimentes. Pero para esos números necesitamos otra columna.

Bueno, aunque la desaceleración económica afecta solo a los particulares y en mayor proporción a los pobres, porque a los políticos parece que les va muy bien en sus negocios e inversiones, ya ven a Anaya como ha sido tan exitoso que ha sabido hacerse de cada vez más propiedades justo cuando la mayoría de los negocios van mal.

Los números no mienten, lo difícil es saberlos interpretar.

 

 

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