Cuál es tu meta



Reflexión: “He visto asimismo que todo trabajo 

y toda Excelencia de obras despierta 

la envidia del hombre contra su prójimo. 

                              También esto es vanidad 

y aflicción de espíritu”.

Eclesiastés 4:4

Mucho de lo que somos, es consecuencia de la educación y costumbres de nuestros padres. “La educación se mama en el hogar, el aprendizaje académico en las aulas”, los maestros enseñan la cultura. 

Somos el resultado de nuestro pasado, pero no tenemos que ser prisioneros del mismo. El propósito de Dios no está sujeto a tu pasado. Cierto, todos tenemos algo que nos guía, nos hemos trazado metas en nuestras vidas, no siempre tomando  en cuenta a Dios. 

En esta ocasión, quiero decirte, apreciable lector y hermano, que el Señor nos da el libre albedrío (voluntad propia), eres tú el responsable de tu destino, aún cuando las metas que te has trazado no sean las correctas. 

Hay una máxima que dice: “El hombre acumula tantos errores en la vida, que crea un monstruo llamado destino”. Muchos se pasan toda la vida huyendo de sus errores y ocultando su vergüenza.

Quienes cargan culpas, son controlados por sus recuerdos. Permiten que su futuro sea controlado por su pasado. Sin darse cuenta, se castigan así mismos, saboteando sus propios logros.

El temor es un tipo de cárcel que tú mismo te impones, impidiendo llegar a ser lo que Dios desea que seas. Debes reaccionar contra eso con las armas de la fe y el amor.

La Biblia dice: “La persona que ama no tiene miedo. Donde hay amor no hay temor. Al contrario el verdadero amor quita el miedo. Si alguien tiene miedo de que Dios lo castigue, es porque no ha aprendido a amar”.

Ahora, si la vida te sonríe y has alcanzado tus metas trazadas, y lo tienes todo lo que deseaste, y te sientes orgulloso por tu esfuerzo, sin darle la gloria a Dios. 

Quiero expresarte, que te equivocas. La riqueza no deja de ser un mito de que: “Cuanto más tenga, más importante soy”. Cuanto valemos como personas y cuanto valemos por lo que tenemos no es lo mismo.

No se puede determinar cuánto vales por las cosas que posees y Dios dice que “¡las cosas más valiosas en la vida no son los bienes que posees”. El mito más común respecto al dinero es cuanto más tengas, más seguro estarás.

Sin embargo: No es así. Se pueden perder las riquezas por muchas razones que están fuera de tu control. La verdadera seguridad se fundamenta sólo en algo que no te puedes quitar; tu relación con Dios. 

Debes aprender, apreciable lector y hermano, fuimos creados para tener significado. Por esa razón los métodos que utiliza la gente para encontrarlo, no se encuentra en quienes te leen las cartas, o bien las predicciones del zodiaco, es un absurdo,

Cuando la vida tiene sentido puedes soportar cualquier cosa. Cuando no lo tiene resulta insoportable. Un joven escribió en alguna ocasión: Siento que soy un fracaso porque intento llegar a ser algo, pero no sé qué es.

“Sólo he aprendido a vivir resolviendo con lo necesario. Algún día, ahí descubro mi propósito me sentiré como si empezara a vivir”. Sin Dios la vida no tiene propósito  y sin propósito la vida no tiene sentido.

La vida sin sentido no tiene significado ni esperanza. Muchos que no tenían esperanza lo expresaron, así en la Biblia, Isaías se quejó diciendo: “En vano he trabajado; he gastado mis fuerzas sin provecho alguno”. 

La esperanza es tan esencial en tu vida como el aire y el agua. Necesitas tener esperanza para poder salir adelante.

A ti apreciable lector, que lees esta reflexión: Si no has aceptado a Cristo como tu salvador, hoy es el día,  pídele perdón a Dios con todo tu corazón, acéptalo como tu salvador y ´él cristalizará tus propósitos de una vida tranquila, llena de felicidad y paz. 

Dios bendiga a mis lectores.