Cooperación Ya



 

El tamaño del fenómeno delincuencial que agobia al país, requiere y exige de una mayor, estrecha y eficaz coordinación y cooperación de las autoridades federales, estatales y municipales.

Las bandas delincuenciales no respetan colores, ideologías y partidos que gobiernan.

Sus planes son seguir  operando en impunidad y el sometimiento hacia las autoridades y por ende de la población.

El relevo en el gobierno federal implicó algunos cambios en las estrategias, programas, instituciones y por tanto de las acciones de coordinación y cooperación.

Hace unas semanas se dio la aprobación de las leyes que aprueban la creación de la nueva Guardia Nacional como la institución que suplirá a las fuerzas federales que lo hacían hasta el año pasado.

Sin embargo, la delincuencia no se detiene y sigue sus acciones en todo el territorio nacional.

Las  confrontaciones entre grupos delincuenciales en Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Veracruz,  Jalisco, Ciudad de México,   Nuevo León, Sonora, Chihuahua y Tamaulipas, entre otros, son prueba evidente de su fuerza y virulencia.

E incluso los ataques a cuerpos policiales federales, entre ellos la nueva Guardia Nacional  en Guanajuato, Guerrero, Puebla y  Estado de México, por citar algunos, muestran que no tienen temor de nada ni de nadie.

De ahí la importancia que en las acciones del Gobierno de la República  y su coordinación con las autoridades estatales, incluyan no solo un trabajo más eficaz de inteligencia para el combate a los grupos delictivos.

Sino que vaya más allá, combatiendo a fondo el tráfico de armas en la zona fronteriza, así como las fuentes de financiamiento de los grupos criminales.

De ahí la importancia de la propuesta que formula el gobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca en la reciente reunión de la Confederación Nacional de Gobernadores con el Fiscal General de la Federación, Alejandro Gertz Manero.

En ella planteó la urgencia de fortalecer la vigilancia de las Aduanas en los puentes internacionales y aeropuertos, pues es por ahí donde se da una parte fuerte de la entrada ilegal de armas para las bandas criminales.

No todas llegan cruzando las aguas del río Bravo, señala el mandatario tamaulipeco, de ahí que el gobierno federal esté obligado a una mayor y mejor fiscalización de las aduanas.

Si las armas entran en buena medida por la frontera Estados Unidos México a lo lardo de más de 3 mil kilómetros de los cuales 371 son de Tamaulipas, no es extraño que sean varias ciudades fronterizas las más violentas.

Tijuana en Baja California; Nogales, en Sonora; Ciudad Juárez en Chihuahua;  Piedras Negras en Coahuila;  Nuevo Laredo y Reynosa en Tamaulipas, son ejemplos de ello.

Sería de gran valía que el gobierno federal atienda ese reclamo que no es solo del mandatario tamaulipeco, sino de todos los gobernadores, especialmente los mandatarios de la frontera norte.

No solo hay que esperar que el gobierno de Estados Unidos cambie sus leyes para limitar la venta de armas a sus ciudadanos. Hay que evitar que éstas pasen al lado mexicano, y eso compete al supuestamente incorruptible gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En los hechos, en particular en las Aduanas fronterizas y aeroporturarias es donde se tiene que probar que se combate a fondo la corrupción.

Y después de ello, entonces vendrán las acciones de coordinación y cooperación en las tareas de combate  los grupos delincuenciales.

Por cierto, entre los acuerdos tomados durante la reunión, destacan: fortalecer la colaboración y coordinación para los mecanismos de evaluación sobre homicidios, así como un protocolo homologado de actuación con la Guardia Nacional y la creación de la ley de justicia cívica.

La Comisión Ejecutiva de Seguridad y Justicia de la CONAGO, a la que pertenece García Cabeza de Vaca, se reunió también con los Secretarios de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño; el Secretario de la Defensa Nacional, General Luis Cresencio Sandoval González; y el Secretario de Marina, Almirante José Rafael Ojeda Durán.

Con ellos se abordaron los temas sobre el despliegue de la Guardia Nacional, el Modelo Nacional de Policía, la Estrategia Nacional de Prevención de Adicciones y la introducción ilegal de automóviles extranjeros.

Todos en su conjunto, como parte de la estrategia nacional para combate a la delincuencia organizada en el país.

Insisto,  el trabajo en equipo entre los tres niveles de gobierno y sin olvidar a la ciudadanía, son claves para que pueda haber avances en esa lucha y evitar que sea la delincuencia quien gane la batalla o al menos esa sea la percepción social.

Seguridad real,  vigencia del estado de derecho, abatimiento de la injusticia e impunidad, son los mejores alicientes para que el país avance en su desarrollo humano, social y económico, más allá de ideologías y modelos económicos.

Vivimos una situación emergente que debe atenderse, sin olvidar lo importante.  El tiempo pasa y se convierte en el principal juez de los gobernantes.

Ojalá que sepamos reaccionar en el marco de ésta Cuarta Transformación. 

Sin resultados en seguridad y justicia ni el populismo funciona.