Comienza la Fiesta




 

       No hay fecha que no se cumpla ni plazo que no venza, dan comienzo las campañas políticas para elegir no solo al próximo Presidente de la República,  sino también a 9 gobernadores, 128 senadores, 500 diputados y varios cientos de alcaldes. Para ello viviremos una jornada electoral que se antoja ríspida, apasionada y sobre todo decisiva para el rumbo del país. No sobra hacer notar que las coyunturas políticas y económicas hacen de ésta elección un ejercicio cívico único.

      Diría la abuela; “El horno no está para bollos”. El pueblo de México está hundido en una profunda crisis económica, el ingreso familiar ha perdido su poder adquisitivo de forma continua durante los últimos 30 años. De tal manera se huele la desesperación de los padres de familia que cada día salen a trabajar para recibir un insulto de salario. Bueno, los que tienen empleo, porque los que no, dejan en sus casas a sus hijos con hambre y sobre todo con pocas esperanzas de resarcir la misma. Muchos se han arrojado a las garras del crimen organizado, no les queda otra si quieren sobrevivir. Porque es un hecho que la criminalidad crece en el mismo sentido de la pobreza.

        Arrancan las campañas con un Andrés Manuel López Obrador que adelanta en todas las encuestas, mientras Ricardo Anaya y Juan Antonio Meade se disputan el segundo puesto pero muy rezagados. Esto no es otra cosa que el reflejo del hartazgo de la ciudadanía que percibe a los candidatos del PRI y PAN como viejos asociados en gobiernos que han sido decadentes, corruptos y alejados del bienestar social. El crecimiento de la Coalición “Juntos haremos historia” no solo se debe a un candidato que ha estado en pie de lucha electoral por los últimos 12 años, sino por la conducción del sistema neoliberal que sirve a un puñado de empresarios y consorcios extranjeros mientras sacrifican el valor de la mano de obra mexicana. 

       Los obreros se sienten traicionados, los campesinos olvidados, mientras la clase media solo aspira a mantener su nivel de vida haciendo malabares con dobles trabajos o créditos impagables. Al tiempo que deben sortear la creciente criminalidad y la pérdida de la paz social.

       Déjeme decirle amigo lector, para quienes gustamos de la historia, lo que hoy ocurre en México es un Neo Porfirismo. Las oportunidades son solo para unos cuantos que actúan de cómplices de un sistema que les sirve para enriquecerse más, al tiempo que se abre la brecha de la desigualdad. Lo que López Obrador dijo sobre “Soltar al Tigre” en alusión a las palabras del Presidente Porfirio Díaz antes de subir al Ypiranga, tiene sentido si analizamos seriamente el cuadro de pobreza e inseguridad que se viven a lo largo y ancho de la nación. Así como a principios del siglo XX había cuatreros, asaltantes de caminos, trúhanes y rufianes asaltando haciendas y pueblos enteros, hoy existen los criminales y narcotraficantes, que si bien como en aquella época tomaron una bandera política que reivindicara sus pillerías, ahora un fraude electoral podría desatar la misma situación.

       No falta mucho para imaginar un fraude electoral en favor del PRI o PAN ante el encono y molestia de la ciudadanía que al grito de guerra, los criminales decidan ir a tomar gobiernos municipales y estatales enarbolando la bandera de la democracia. Ese es el tigre, ya fue soltado una vez, pasaron más de 10 años para fraguar una paz, luego más de 40 para ir reconstruyendo una nación. Que pronto olvidaron muchos aquellos años y que tanto unos pocos traicionaron aquellas doctrinas. 

       Por eso debemos obligar al gobierno a que actúe con responsabilidad, seriedad y nacionalismo. De abril a Julio 1ero deberá ser una fiesta democrática, cívica. Calentar los ánimos y aventurarse a sostener el poder de unos cuantos millonarios a costa de la paz social no valen la pena. La mejor para encerrar al tigre es votar. Usted amigo lector tiene todo el poder en su credencial de elector.

 

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