Choque de tres



Hace algunos ayeres en Nuevo Laredo Carlos Enrique Cantú Rosas y  Enrique Rivas Ornelas, fueron compañeros de andanzas en el desaparecido Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el PARM.

Uno llegó a ser Presidente Municipal y el otro Diputado local, respectivamente.

Una “oposición”  guiada desde la Secretaría de Gobernación, que usaba a éste tradicional “partido satélite” del PRI, para darle cauce a inconformidades sociales o bien bloquear a los grupos regionales de poder que se querían salir de los controles federales.

Así fueron alcaldes por los municipios fronterizos de Tamaulipas: Carlos Enrique Cantú Rosas, en Nuevo Laredo; Ernesto Gómez Lira, en Reynosa; y Jorge Cárdenas González, en Matamoros.

Esas eran las artimañas de Carlos Enrique Cantú Rosas en las épocas de bonanza política y económica para su familia. 

De ahí salieron permisos para Agencias Aduanales y muchas otras canonjías que le dieron recursos suficientes para una vida holgada para sus hijos y nietos.

Sin embargo, al final de la década de 1980,  cuando el surgimiento del Frente Democrático Nacional que impulsó la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano,  el líder nacional del PARM rompió su pacto con el sistema tricolor.

Y se convirtió en uno de los articuladores de la nueva izquierda, pero no les alcanzó el vuelo para llegar a “Los Pinos”.  Y finalmente el PARM desapareció, antes de la muerte de su ex dirigente nacional.

Parecía que la historia se repetía hace un lustro, porque los juniors de ambos políticos, beneficiarios de “los arreglos con el sistema”, aparecieron de la mano como candidatos del PAN a presidente municipal y diputado local por Nuevo Laredo.

Carlos Canturosas Villarreal y Enrique Rivas Cuéllar,  cimentados en el recuerdo de hazañas, gloria y capital de sus padres, salieron victoriosos en las elecciones de la alcaldía y diputación.

Durante la campaña, trabajaron como uno solo. En sus desempeños operaron siempre juntos.

Ambos soñaron con un proyecto mayor, la gubernatura para Carlos y lo que viniera para Enrique.

Sin embargo, para Enrique sí llegó la alcaldía como sucesor de Carlos y ahora la posibilidad de reelección con la venia de quien manda en el PAN de Tamaulipas.

Pero para Carlos nunca llegó ni una Secretaría en el gabinete estatal y un “estate quieto” con el congelamiento de sus cuentas públicas de 2015 y 1016,  palomeadas por la anterior legislatura, pero retenidas de último momento.

Así se han mantenido esas cuentas públicas en la Auditoría Superior del Estado.

Pero seguramente se moverán algunas fichas en los próximos días, ya que el Cabildo de Nuevo Laredo, que lidera Enrique Rivas Cuéllar,  pide a esa instancia del Congreso Local,  información al respecto con el argumento de despejar dudas de malos manejos del ex alcalde, que pueden afectar el historial crediticio del municipio.

Habrá que ver el desenlace de esa solicitud y la respuesta de la Auditoría Superior del Estado.

Pero también el revire de Carlos Canturosas Villarreal, que parece virar a la izquierda como lo hiciera su padre en 1988.

Su nombre circula como presunto precandidato a la Diputación federal de Nuevo Laredo, cobijado por “ya sabes quién” de MORENA.

Una situación que pone en riesgo la reelección de Rivas.