Cerrazón Marrón



El joven partido  político Movimiento de Regeneración Nacional  (MORENA)  fue fundado el 10 de julio del año 2014. Este 2019 cumplirá apenas 5 años.

Tiene como antecedente a la Asociación Civil Movimiento de Regeneración Nacional, creada el 2 de octubre de 2011,  impulsado por Andrés Manuel  López Obrador, para su campaña política de 2012.

Es un partido político de izquierda que se nutrió inicialmente de grupos de políticos de partidos de esa corriente en debacle, como el caso del Partido de la Revolución Democrática.

El liderazgo que hacia su interior ejerció Andrés Manuel López Obrador, le convirtió en la plataforma para su lucha política de más de tres lustros.

Y en los pasados comicios del 1 de julio de 2018, dio el campanazo como el partido ganador de la contienda presidencial y  con gran fuerza en las Cámaras de Senadores y Diputados.

Sin embargo,  más que la marca MORENA, fue el persistente  candidato presidencial que buscó hacer de ésta elección “la tercera es la vencida” .

 López Obrador  alcanzó más de 30 millones 113 mil 483 sufragios con su coalición Juntos Haremos Historia formada por MORENA, PT y PES.

Superó ampliamente a Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente,  (PAN-PRD-PMC) quien obtuvo apenas 12 millones 610,120 votos.

Y a José Antonio Meade, candidato de Todos por México,  (PRI-PANAL-PVEM)  que se quedó en tercer sitio con 9 millones 289,853 votos.

Obvio que el nombre del candidato el que más voto ciudadano jaló y que MORENA por ser  su propio partido, el que más cosechó sufragios.

Un gran reto para ese joven partido político y su líder  tratar de sumar a esos millones de simpatizantes para convertirlos en militantes.

Consciente de esa oportunidad, después de la contienda, en ese instituto político se crearon spots de agradecimiento y  de invitación a sumarse a ese partido.

Pero en desgraciadamente en los hechos, no hay tal apertura.

La cerrazón de los dirigentes tanto a nivel nacional  Yeidckol Polevnsky  como estatal de Enrique Torres Mendoza y  José Antonio Leal Doria, están contraviniendo el crecimiento natural de ese partido.

Lo que triunfó el 1 de julio del 2018 fue el hartazgo de la ciudadanía en contra de un PRI que no respondió a la expectativas y a un PAN que dividido no supo convertirse en opción, dejando la alternativa en López Obrador.

El fenómeno electoral  para la causa de AMLO alcanzó para impulsar a los senadores y diputados federales, En Tamaulipas se ganaron las senadurías con muy  escaso margen y seis de las 9 diputaciones.

La defensa que en esa ocasión se hizo de los votos por parte de algunos enviados de la capital del país como Renato Molina y Alejandro Rojas; así como el propio Ricardo Monreal, permitieron afianzar  esos triunfos.

Las senadurías de Américo Villarreal Anaya y de Guadalupe Covarrubias Cervantes, son producto de esa defensa férrea en los escrutinios.

La  incursión de Monreal fue por su tarea como Coordinador de la Segunda Circunscripción Federal a que corresponde Tamaulipas.

 Por ello, en el electorado tamaulipeco quedaron grabados los nombres de quienes fueron los emisarios de MORENA para la operación política y defensa de los sufragios.

Pareciera que en la borrachera del triunfo y el ejercicio del poder político federal, de pronto al máximo jefe político de MORENA y a quien dejó como dirigente nacional, se les olvidó quienes fueron los estrategas de la operación del 2018 en Tamaulipas.

Y también quienes desde otras trincheras fueron parte fundamental para que la causa de AMLO tuviera los resultados favorables en la entidad.

Desde la cúpula de MORENA, no solo se está cerrando la opción de que ese partido crezca y se consolide en Tamaulipas, sino que se están poniendo las barreras para que las migraciones masivas de priístas  se den a las filas del PAN.

Las candidaturas débiles que se presentaron  por MORENA y la cerrazón a los grupos políticos regionales tradicionales que intentaron entrar , son la llave para que  el PAN pueda preservar  la mayoría en el Congreso de Tamaulipas.

Yeidckol Polevnsky, Enrique Torres Mendoza y José  Antonio Leal Doria y compañía, deben entender que López Obrador ya no estará en la boleta electoral.

Y que el “Efecto Peje” en las urnas, ya no será el mismo.

Así es que más vale abrir el partido a la ciudadanía y a las expresiones de otras corrientes políticas, antes de que desde el PAN- Tamaulipas se quiten y coopten a sus seguidores del 2018.

Todavía hay tiempo para enderezar el camino. Pareciera que entrar o ser simpatizante de MORENA es más complicado que el nombre de su presidenta.

Si hay que poner  la vara muy alta a los chamuscados del PRI, que la pongan,  pero que no midan a toda la ciudadanía  “con la misma vara”.  

Sus adversarios azules, incluso,  los están premiando.