Cabildeo ausente



 

La nueva configuración de fuerzas políticas en el Congreso, con mayoría de MORENA,  replantea las formas de hacer política.

En el pasado reciente, cuando el presidente tenía contrapesos en el Congreso, las negociaciones y acuerdos a través del diálogo y cabildeos,  eran obligados.

Se atendían por esa vía demandas de la oposición representada entonces por el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, en forma preponderante.

Sin embargo, no quedaban fuera partidos minoritarios como MORENA, PMC, PVEM, PES y PT entre otros, pues sus legisladores permitían construir acuerdos.

Aún con  esos contrapesos,  los presidentes pudieron garantizar la gobernabilidad, tomando en cuenta a las oposiciones, desde los tiempos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Hoy, como en los viejos tiempos del PRI hegemónico, MORENA tiene el Poder Ejecutivo y mayoría en las Cámaras de Diputados y Senadores.

La ausencia de contrapesos y representantes comprometidos con sus distritos y estados de la república, han derivado en que en la definición del presupuesto del nuevo gobierno, impere el criterio presidencial, centralista y unipartidista.

Y ello pasa por la restricción de recursos a las entidades de la república y los Ayuntamientos en forma directa, así como en los recursos que el gobierno central destina a la infraestructura para el desarrollo regional y estímulos a la producción de los diversos sectores económicos.

Un presidencialismo más fuerte,  convierte al Poder Legislativo en un órgano más sumiso y por tanto Diputados Federales serviles y agachones, incapaces de levantar la voz por sus distritos.

Ese es el marco que obliga a líderes del sector agropecuario de Tamaulipas y otras regiones del país a movilizarse, plantarse y  protestar en forma enérgica para ser al menos escuchados, sin  respuestas satisfactorias hasta ahora.

Y  a la misma estrategia tuvieron que recurrir los alcaldes del país, quienes en número estimado en 250 se apersonaron ayer en Palacio Nacional para intentar ser escuchados por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ante la cerrazón de la Cámara de Diputados a sus propuestas y proyectos. 

Cierto que la mayoría de los alcaldes que protestaron eran del PAN, entre ellos los tamaulipecos Enrique Rivas Cuéllar de Nuevo Laredo y Xicoténcatl González Uresti, de Ciudad Victoria.

Por lo que la respuesta no fue la adecuada, ya que el albiazul buscó capitalizar la movilización,  convirtiéndola en una “protesta fifí”, dispersada con el uso de gas lacrimógeno, por los guardias del Palacio Nacional.

Sin embargo, aunque ayer no se tuvo la respuesta que esperaban los alcaldes, acordaron vía Secretaría de Gobernación,  que los ediles fuesen escuchados por  Diputados Federales y la Secretaría de Hacienda, manteniendo abierta la posibilidad de ser atendidos por el titular del Poder Ejecutivo.

Lamentable para la política mexicana que a estas alturas de la modernidad  y aparente avance democrático,  deba recurrirse a esas estrategias  para plantear ajustes y redistribución del presupuesto federal.

La triste realidad es que los Diputados Federales e MORENA y sus aliados PT y PES, deben sus chambas a López Obrador, más que a sus electores, de tal forma que atienden más a sus órdenes  y al partido, que a sus representados.

En esa cruda realidad, también los gobernadores han recurrido a sus organizaciones como la Confederación Nacional de Gobernadores y Grupos de Gobernadores de cada partido, para presionar de alguna forma al mandatario nacional y al Congreso, a fin de que consideren sus demandas.

Pero, en todos los casos, organizaciones de productores agropecuarios,  presidentes municipales y gobernadores, las peticiones no han encontrado el eco deseado.

Y esas posturas no solo están lastimando al federalismo y la gobernanza del país, sino a la democracia, porque esta pasa por la construcción de acuerdos y el respeto a las diversas formas de expresión.

Las aplanadoras y el  mayoriteo de la sinrazón, la injusticia e inequidad , atentan contra la pluralidad y poco abonan a la urgente armonía en nuestra sociedad.

No es válido llamar a la paz a todos los actores de la sociedad en materia de seguridad, cuando en el diseño de políticas públicas para el desarrollo de la nación, se actúa con el garrote en la mano.

Hay que rescatar el diálogo, la negociación y el cabildeo para darle viabilidad a éste país, que todavía tiene salvación.

Ha sobrevivido a los corruptos gobiernos del PRI (no todos) a la inexperiencia del PAN; que no lo sepulten la ineficacia y sordera Pejista-Morenista.