Baches y fugas



 

Ciudad Victoria, capital tamaulipeca que en su nombre lleva implícito el mensaje de triunfo, pasará una navidad entre baches y fugas.

Si, recibirá a sus hijos que regresan al terruño que les vio nacer y crecer, así como a los visitantes de ocasión “con los baches abiertos”.

Y si ello no fuese suficiente, otro tétrico panorama lo dan más de un centenar de fugas de agua en las tuberías de distribución de la Comisión Municipal de Agua Potable.

Son los baches el problema más agudo y del que se queja seriamente la comunidad en todos los puntos cardinales.

La ciudad parece una zona del medio oriente recién bombardeada. Ni en los tiempos del peor alcalde del PRI se tenía tal abandono.

Representan un riesgo para automovilistas, motociclistas,  transporte de pasajeros y hasta los peatones. 

Los  más peligrosos son los baches pequeños pero de gran profundidad.

Insuficiente y  mal planeado el programa de bacheo que ha instrumentado el Ayuntamiento y la Dirección de Obras Públicas Municipales.

Mal están quedando Edgar Javier Valdez Saldívar, titular de esa área y su equipo de colaboradores con el alcalde Xicoténcatl González Uresti, así como a la ciudadanía.

Empiezan éste fin de semana las posadas navideñas y además de cuidarse de los delincuentes, tendremos que estar muy atentos en no sufrir una ponchadura  del auto o una fractura de un pie o tobillo al caer a un bache.

Cierto que el problema de fondo de la ciudad es la falta de drenaje pluvial y los malos pavimentos. Se requieren obras grandes para solucionarlos.

Pero otra realidad es que nunca antes en 30 años varias calles de la ciudad por las que transito habían estado tan malas.

Le pongo unos ejemplos:  La avenida Sulaimán de la Coca Cola al Libramiento Fidel Velázquez;  la calle Aldama del Cero al Ocho; la calle Berriozábal, del 9 al 27 (la del PAN) ;la Calzada Luis Caballero ( la del DIF) ; la Calle Comercial Hidalgo del 6 al 14 (la “Peatonal”)

Y el otro problema severo son las fugas de agua en las tuberías alimentadoras del sistema de agua potable.

Por doquier se ven los tiraderos del vital líquido.  No hay un control de las presiones en el sistema de distribución y están tronando por todas partes.

Pareciera que los nuevos funcionarios de la COMAPA al mando de Humberto Calderón Zúñiga, desconocen su función.

Tanto en obras públicas como en COMAPA hacen falta servidores públicos comprometidos con su misión y la población.

Pues los baches y fugas están acabando con el bono de confianza que cosechó el jefe edilicio en las urnas.

Ofreció curar y sanar a la ciudad. Y entre las heridas de los baches y las cuantiosas fugas, la capital tamaulipeca se está desangrando. 

Ahora sí que de la “terapia intensiva” en que asegura la recibió, está al borde del “estado de coma”.

Tiempo de trabajar muy duro  y en largas jornadas. Más que justificarse. 

En los hechos, no se aprecian los dichos de una cercanía y gran apoyo del gobernador. 

Habrá que tapar los baches y corregir fugas, con el ritmo, la fuerza y la pasión que le pone el alcalde Xico a la zumba.