Así es la vida…



La poseen, la tienen entre sus manos, la disfrutan a placer, gozan de todos los privilegios que les brinda y sin embargo hay quienes la maltratan, la maldicen, la desprecian y hasta llegan a decir que ella no vale nada, cuando en realidad lo es todo.

Es verdad que en ocasiones es complicado vivirla,  también es cierto que es caprichosa, a veces negra a veces rosa, como dice la canción, pero definitivamente no hay manera de conocerla más que viviéndola, sintiéndola intensamente, amándola pero sobre todo respetándola y cuidándola como el más grande tesoro.

Cuando no sientes que el corazón se acelera, el cuerpo se estremece, los sentidos se despiertan, la pasión florece, es entonces cuando se deambula como alma en pena sin tener un sentido, un motivo para sentirte vivo.

Son tantas las emociones que la propia vida se puede dar envuelta en un sublime despertar, no se quiere desperdiciar, es ese momento que  despierto se vive y dormido se sueña y que soñando se siente y el sentir te revive y todos lo tenemos en algún momento.

La vida es como las mujeres, no hay que entenderla porque es demasiado compleja, por eso solo hay que amarla, cuidarla, velar por su integridad y protegerla.

La vida comienza y termina con un suspiro exhalado desde el fondo del ser, comienza cuando el suspiro se conjuga en dos alientos frenéticos extasiados y termina al llegar la calma y exhalar el último aliento.

Se suspira por la vida y durante la vida los suspiros se convierten en susurros, recuerdos, lamentos que te hacen sentirte vivo, recuerdos que reviven deseos de momentos perdidos, amores lejanos y la caricia del alma anhelada, lamentos del dolor de perder la vida poco a poco al morir las esperanzas en la oscura esquina de un sentimiento cautivo.

El que no vive para servir y sentir no sirve para vivir, su esencia languidece, su presencia oscurece, es verdad que la vida solo se vive una vez y cada quien la vive como mejor le parece, lo que no es bueno es que queramos vivir la vida de otros o que otros dispongan de nuestras propias vidas.

Siempre será mejor vivir y dejar vivir, aceptar la vida como llegue, siempre habrá un momento, un espacio para luchar por cambiar y mejorar, somos el reflejo de nuestras vidas y en nuestro actuar dejamos evidencia de nuestras frustraciones, deseos felicidad y obsesiones